Filial de Urología Funcional, Femenina y Reconstructiva SCHU
¿Cómo mejorar el diagnóstico de uropatía obstructiva baja en la mujer?

Para el Dr. Humberto Chiang, urólogo de la Filial de Urología Funcional, Femenina y Reconstructiva SCHU, esta patología debe enfrentarse con cuidado, aplicando diversos exámenes en conjunto y sobre todo teniendo la sospecha de que está presente, ante un variado grupo de síntomas descritos por los pacientes.
Uno de los grandes desafíos que hoy enfrenta la urología funcional moderna, es diagnosticar y tratar la uropatía obstructiva baja en la mujer. Situación que se complejiza aún más ante la falta de estudios que establezcan con certeza su prevalencia o incidencia en la población femenina.
Sin embargo, esta carencia de datos no implica que el fenómeno sea de poca importancia, pues, tal como explica el doctor Humberto Chiang, urólogo de Clínica Las Condes, “se debe considerar que con frecuencia puede estar presente, especialmente en poblaciones específicas de edad avanzada y en pacientes que, por ejemplo, han sido sometidas a ciertos procedimientos quirúrgicos”.
Esta situación suele generar menor atención por parte de los médicos no urólogos, así como también de los urólogos generales. Por ende, para el Dr. Chiang el primer desafío de diagnóstico para todo especialista es “sospechar su presencia”.
“Y esa sospecha hay que establecerla sobre todo en pacientes sometidas a cirugías de incontinencia urinaria, cirugías de prolapso u otras cirugías pélvicas, así como también a quienes puedan tener otras patologías menos frecuentes, pero cuya incidencia no puede despreciarse”, enfatiza.
Reconocer la sintomatología
A juicio del especialista, el segundo gran desafío radica en investigar con precisión los síntomas, “éstos suelen ser confusos, en parte, porque no necesariamente involucran la fase de vaciado de la vejiga, sino también la fase de llenado o de continencia”, explica.
Esta situación se conjuga con la poca precisión que pueden tener los actuales métodos de diagnóstico utilizados, debido a que no siempre ofrecen el nivel de certeza necesaria para determinar la presencia de esta patología en pacientes mujeres.
Para el Dr. Chiang puede hacerse un diagnóstico certero cuando hay estrechez anatómica de la uretra, mediante la realización de una Cistoscopía o de algún examen de imagen como la Uretrocistografía. “Pero -agrega- desde el punto de vista funcional también se debe realizar un estudio urodinámico o video urodinámico”.
Sin embargo, estos últimos estudios tampoco son completamente inequívocos en las pacientes mujeres. Por ello, el Dr. Chiang enfatiza que los especialistas siempre deben plantearse la sospecha, de que cada paciente que consulta y manifiesta sintomatología del tracto urinario inferior, puede estar afectada por un cuadro de uropatía obstructiva baja.
Desarrollos internacionales
Perfeccionar el diagnóstico urodinámico de la uropatía obstructiva baja en la mujer, ha motivado el desarrollo de diversos esfuerzos tendientes a perfeccionar un método realmente preciso.
El especialista cita los estudios más recientes, centrados en la aplicación del Nomograma de Solomon, que utiliza la presión verdadera detrusor a flujo máximo, y el flujo máximo del estudio de flujo presión, en su construcción.
“Este método hoy se acepta como el más preciso para diagnosticar uropatía obstructiva baja en la mujer y, además, es muy similar a los nomogramas utilizados en hombres”, destaca el Dr. Chiang.
Sin embargo, para el facultativo estos nomogramas todavía plantean la dificultad de establecer el grupo de estudio de las pacientes que padecen uropatía obstructiva y el respectivo grupo control. “Si bien en el hombre es bastante fácil identificar a quienes tienen obstrucción prostática, diferenciándolos de aquellos con próstata pequeña; en las mujeres no es tan fácil, porque no se puede aplicar el mismo parámetro de comparación”, enfatiza.

“Esta patología puede estar presente en poblaciones específicas, por ejemplo en pacientes de edad avanzada y en pacientes que han sido sometidas a ciertos procedimientos quirúrgicos”
DR. HUMBERTO CHIANG
Claves de diagnóstico
Ante esta conjunción de factores complejos, para el Dr. Chiang resulta clave, entonces, que los urólogos especialistas establezcan la sospecha sobre la base de la sintomatología, para lo cual “pueden aplicarse cuestionarios validados internacionalmente, que ayudan bastante a identificarla”, señala, agregando que también es muy útil realizar “una cartilla miccional y una uroflujometria no invasiva”, para establecer mejor la sospecha.
Asimismo, el especialista recomienda realizar posteriormente, un estudio urodinámico o video urodinámico, teniendo en cuenta que la cistoscopía sólo va a entregar resultados positivos cuando se trate de una uropatía obstructiva anatómica evidente como, por ejemplo, una estenosis de la uretra.
Tratamientos posibles
Una vez detectada y confirmada la patología, se debe aplicar el respectivo tratamiento, el cual va a depender de sus causas, que en el caso de las pacientes mujeres pueden ser múltiples.
“Probablemente la patología que se ve con mayor frecuencia es la uropatía obstructiva posterior a la corrección de incontinencia urinaria con cinta suburetral. En ese caso, el tratamiento que corresponde es la sección de la cinta suburetral y, eventualmente, su retiro”, detalla el Dr. Chiang.
“Hay autores -agrega- que piensan que es mejor hacer sólo la sección, y otros que prefieren el retiro completo. A favor de lo primero está el hecho de que al menos, teóricamente, habría menos tendencia a reaparición de incontinencia urinaria de esfuerzo. En cambio, a favor del retiro completo está el hecho de que, una vez realizado este procedimiento, existen menos posibilidades de que haya obstrucción residual ”.
A su vez, en caso de que la obstrucción sea producto de un divertículo de uretra, se debe realizar una diverticulectomía; mientras que ante una hipertrofia primaria de cuello de vejiga, se debe realizar una incisión del cuello de la vejiga, pasando por la utilización previa de alfa bloqueadores que, en algunos casos, pueden ser suficientes para corregir el problema.
En cambio, si el origen de la uropatía obstructiva corresponde a una estenosis de la uretra, el tratamiento más adecuado sería una uretroplastía. Estos tratamientos usualmente logran disminuir las alteraciones de la calidad de vida de las pacientes. También previenen en general el riesgo de complicaciones, infecciones urinarias, litiasis, daño del detrusor, con fibrosis y disminución de la contractilidad por sobre distención crónica y, en casos extremos, dilatación de los tractos superiores. Asimismo, el Dr. Chiang recomienda que los especialistas siempre tengan en cuenta que las pacientes que sufren patologías neurológicas, tienen alteraciones que pueden incluir, como parte del deterioro de la función vesico esfinteriana, una uropatía obstructiva. “Por ejemplo, quienes sufren de alguna lesión entre el núcleo de Onuff, y el Centro Pontino de la Micción, detalla.
El especialista de Clínica Las Condes menciona que en este grupo las pacientes con gran frecuencia desarrollan disinergia detrusor esfínter; “lo cual hay que considerarlo como una de las causas de uropatía obstructiva, junto con la presencia habitual de hiperactividad de detrusor”, concluye.