Departamento Urología Universidad de Valparaíso: 40 años formando especialistas

Dr. Egon Fassler, Dra. Camila Ondarza, Dr. Juan Andrés Venegas, Dr. Felipe Kramer y Dra. Nataly Vejar.

En plena reorganización está el programa de formación de becados de este departamento, que en el corto plazo incorporará una pasantía en urología infantil, en el Hospital Gustavo Fricke; y, eventualmente, otra de cirugía reconstructiva uretral, en Santiago.

El Departamento de Urología de la Universidad de Valparaíso lleva más de 40 años formando especialistas; varios de ellos médicos extranjeros, algunos de los cuales optaron por quedarse y ejercer en nuestro país. 

El Dr. Juan Andrés Venegas, profesor titular de la Facultad de Medicina de la institución, asumió en enero la jefatura de cátedra de este departamento, el cual está integrado, además, por dos profesores adjuntos, cuatro docentes auxiliares y cuatro residentes en formación. Entre ellos se distribuyen la atención en el Hospital Van Buren, que es su sede central; el Hospital de Quilpué y el Hospital Naval, de Viña del Mar.

Varios son los desafíos que el Dr. Venegas se ha planteado para su actual gestión. Entre ellos está modificar y reorganizar el programa de formación de becados, por lo que ya está considerando, en el corto plazo, una pasantía en urología infantil en el Hospital Gustavo Fricke; y, eventualmente, otra de cirugía reconstructiva uretral en Santiago. Pretende, además, que los residentes hagan un tiempo cirugía general, donde vean, también, cirugía digestiva y vascular, y terminar con los turnos de urgencia obligado que tienen estos alumnos por dos años que, a su juicio, los termina desgastando; considerando, además, que las urgencias urológicas las atienden igual durante las interconsultas.

“Nuestros becados cuentan con un alto nivel académico y una sólida formación quirúrgica”

DR. JUAN ANDRÉS VENEGAS

Sello de los alumnos

Sobre el perfil de los residentes de urología que se forman bajo su alero, el Dr. Venegas indica que los alumnos realmente se esfuerzan por hacer bien las cosas. Lo cual se traduce en contar con un alto nivel académico y una sólida formación quirúrgica. De lo contrario, de no mantener el nivel exigido, estos alumnos no pueden continuar con la beca, tal como ha ocurrido con algunos de ellos”, señala. En los tres años que dura el programa de formación, los becados aprenden a dominar las ciencias que sustentan el conocimiento del sistema urinario y reproductor (anatomía, embriología, fisiología, patología) y conocer elementos básicos de especialidades afines (ginecología, nefrología, etc), para así poder desempeñarse en equipos multidisciplinarios. Junto con ello, adquieren habilidades para realizar e interpretar la amplia gama de exámenes del diagnóstico urológico y dominar las técnicas para la resolución médica y quirúrgica de las patologías del sistema urinario y reproductor masculino, entre otros.

“La malla curricular básicamente se ha mantenido. Ha ocurrido -y de alguna manera nos ha afectado como especialidad- que por mucho tiempo tuvimos un alto nivel de trabajo en el Hospital Van Buren; al menos diez pabellones semanales, 64 camas de urología, pero las condiciones fueron variando, lo que provocó un cambio dramático en términos de capacidad y rendimiento. El hospital trató de ofrecer un servicio indiferenciado y, por un tema de recursos, en vez de agrandarse, se fue disminuyendo… Y hoy, a causa de la pandemia, tenemos apenas dos pabellones a la semana; ya no hay servicio de urología como tal. Solo contamos con una oficina, por lo que nos hemos tenido que abrir a otras sedes, como el Hospital Naval y de Quilpué”, señala.

El Dr. Venegas asegura que esta realidad ha repercutido en la salud urológica de la población de la Quinta Región, lo que se ha traducido en largas listas de espera, donde algunas patologías como pacientes prostáticos, andrología, andro-sexología, piso pélvico, entre otras, quedaron postergadas. “Solo nos queda la urología general. Aun así, contamos con instrumental de muy buen nivel para laparoscopía y endourología, tanto percutánea como ascendente, que han funcionado muy bien con los pacientes. Hemos tratado de mantener la calidad formativa desde el punto de vista académico, por lo que nuestros residentes terminan como urólogos generales de alto nivel”, concluye.