El estudio, que fue premiado durante el curso anual de la SCHU 2022, fue presentado por médicos del Departamento de imágenes y Departamento de Urología de la Clínica Alemana de Santiago. La publicación, la primera de su tipo en Chile, advierte sobre el manejo de las lesiones renales Bosniak III, ya que son cáncer casi siempre, hecho que no cambia cuando se aplica la actualización de la clasificación Bosniak del año 2019.
Premiación revista SCHU:
Estudio muestra una probabilidad de malignidad similar entre las lesiones quísticas renales Bosniak III y IV

El estudio, que fue premiado durante el curso anual de la SCHU 2022, fue presentado por médicos del Departamento de imágenes y Departamento de Urología de la Clínica Alemana de Santiago. La publicación, la primera de su tipo en Chile, advierte sobre el manejo de las lesiones renales Bosniak III, ya que son cáncer casi siempre, hecho que no cambia cuando se aplica la actualización de la clasificación Bosniak del año 2019.
En el riñón se pueden producir dos tipos de lesiones: sólidas y líquidas o quísticas. Para estas últimas existe una clasificación llamada Bosniak, publicada hace más de 30 años, y que tiene algunas falencias como la alta variabilidad interobservador y una especificidad variable a la hora de establecer la probabilidad de cáncer. “Quisimos analizar si la nueva versión de esta clasificación, que se publicó el 2019, arreglaba los problemas que tenía la previa”, señala. el Dr. Hugo Otaola-Arca, urólogo que participó en la publicación de este trabajo en la Revista Chilena de Urología.
Se trata del primer trabajo de este tipo que se realiza en Chile. “Revisamos la literatura nacional y no encontramos datos al respecto y quisimos saber qué pasaba cuando nosotros aplicábamos esa clasificación con nuestros radiólogos en Clínica Alemana. Porque una cosa es lo que dicen los estudios americanos y europeos, y otra los datos de la realidad chilena”.
Grados de Bosniak y consensos
La clasificación Bosniak tiene cinco grados: I, II, IIF, III y IV. “Existe más o menos el consenso de que las lesiones Bosniak I, II y IIF presentan una baja probabilidad de malignidad (menos de un 5% habitualmente) y, por lo tanto, no se operan. En el otro extremo, están las lesiones Bosniak IV, con una alta probabilidad de malignidad (en torno al 90%). Sin embargo, el porcentaje de malignidad de las lesiones Bosniak III es muy variable en la literatura internacional”.
Frente a este escenario, señala el Dr. Hugo Otaola Arca, el urólogo (a) quiere saber si corresponde o no operar a un paciente con Bosniak III.
Según la experiencia de Clínica Alemana presentada en este estudio, el grado de malignidad de la Bosniak III es muy diferente a lo que presentan las publicaciones internacionales. “En nuestra experiencia las lesiones Bosniak III tiene un grado de malignidad del 85% y la Bosniak IV de un 90%. Lo que en el caso de la Bosniak III dista bastante de lo que indican algunas series internacionales que solo elevan ese porcentaje de malignidad a un 20%”, sostiene.

“En nuestra experiencia las lesiones Bosniak III tiene un grado de malignidad del 85% y la Bosniak IV de un 90%. Lo que en el caso de la Bosniak III dista bastante de lo que indican algunas series internacionales que solo elevan ese porcentaje de malignidad a un 20%”
DR. HUGO OTAOLA-ARCA
Conclusiones
“La primera conclusión de este estudio es: ojo con las lesiones Bosniak III porque en nuestro medio son cáncer casi siempre”, ese es el primer mensaje que entrega el Dr. Otaola Arca.
El segundo mensaje de este estudio es que la clasificación nueva podría disminuir la variabilidad interobservador, pero no afecta a la probabilidad de malignidad. “Nosotros aplicamos la clasificación nueva y antigua y los porcentajes de malignidad son los mismos. Entonces la nueva clasificación del 2019 no soluciona el problema que tenemos con los Bosniak III. Lo que hace es separar a dos grupos que, de acuerdo a nuestros datos, ambos tienen una alta proporción de malignidad. Por lo tanto, para nosotros son dos grupos muy similares. Este hecho podría deberse a que, si bien la nueva clasificación favorece la estandarización de su uso ya que incorpora mayor precisión en las definiciones, podría no tener impacto cuando es aplicada por radiólogos con amplia experiencia, como ocurre en nuestro caso”, indica el urólogo de Clínica Alemana.
Otra conclusión de este estudio, explica el Dr. Otaola Arca, es que hay un cambio de un 10% entre una clasificación y la otra. “Si bien es cierto que se han aplicado criterios más estrictos en la actualización del 2019 (por ejemplo, aparecen definiciones de milímetros, de ángulos y diámetros), los porcentajes de malignidad entre las lesiones Bosniak III y IV permanecen estables, según confirma el estudio histológico. En este sentido, hay que ver qué ocurre cuando radiólogos con menos experiencia aplican la nueva clasificación, para poder analizar si ésta sofisticación tiene sentido”, indica el doctor.
El Dr. Otaola Arca reconoce que no saben lo que pasa en el resto de Chile. “En Clínica Alemana tenemos la suerte de contar con un grupo de uro-radiólogos de alto nivel. De hecho, son oradores habituales en cursos y congresos internacionales. En sus manos hay una baja variabilidad inter-observador y eso no pasa en muchos centros. Quizás esta nueva clasificación, al ser mucho más precisa, mejore la variabilidad inter-observador en radiólogos menos expertos, constituyendo una ventaja comparativa con la versión antigua”.
Agresividad del cáncer: aspecto pendiente
Otro tema que no se toca en el estudio pero que el Dr. Otaola-Arca considera importante destacar es que, si bien la clasificación Bosniak predice malignidad, es decir, probabilidad de cáncer (como vimos en esta publicación, 85% y 90% para las lesiones Bosniak III y IV, respectivamente), no predice el comportamiento biológico, es decir, la agresividad del cáncer. “Ese es otro aspecto que se debe estudiar, porque si uno lee nuestro artículo podría pensar que tiene que operar a todos los pacientes lesiones Bosniak III o IV, pero la verdad que hay otros factores como el tamaño tumoral, velocidad de crecimiento, etcétera, que nos podría permitir identificar aquellos pacientes que, si bien el estudio histológico confirmaría que se trata de un cáncer, su comportamiento indolente podría inclinarnos por la observación en vez de la cirugía. Entonces ese es otro tema que nos hace ser precavidos en las conclusiones de este artículo. Que sea cáncer no quiere decir que sea cáncer agresivo”, indica el urólogo.
Estudio disponible aquí>