Filial Urología Pediátrica SCHU

Formación actual en Urología Pediátrica en Chile: ¿Lo estamos haciendo bien?

En el pasado congreso de urología pediátrica, que se realizó en el marco del congreso SCHU, se realizó una mesa redonda moderada por la Dra. Francisca Yankovic, uróloga pediatra del Hospital Exequiel González Cortés y Clínica Santa María, y por el Dr. César Pinilla, urólogo pediatra del Hospital Luis Calvo Mackenna y Clínica Universidad de Los Andes, el encuentro planteó cómo se está formando a los residentes, desde la mirada de dos médicos residentes en la especialidad y de dos urólogos pediátricos en ejercicio. Estandarizar la beca de formación y que, además, sea única y multicéntrica, incrementar la cantidad de cirugías de los becados e incluir la formación en patologías con poca prevalencia, fueron algunos de los puntos abordados.

La Filial de Urología Pediátrica de la Sociedad Chilena de Urología, tuvo una valiosa instancia de reflexión en la agenda de encuentros online del 42 Congreso Chileno de Urología. Se trata de la Mesa Redonda Mesa, formación actual en urología pediátrica en Chile: ¿Lo estamos haciendo bien?

Con los doctores Francisca Yankovic y César Pinilla como moderadores, la mesa de conversación estuvo conformada por cuatro urólogos pediátricos, dos de ellos en formación, la Dra. Ximena Sepúlveda y la Dra. Pilar Echeverría y otros dos que trabajan en hospitales de la red de salud del Minsal, como lo son la Dra. Ximena Recabal y el Dr. Nelson Gómez.

Previo a la exposición de los cuatro casos, el Dr. César Pinilla recordó el contexto de la historia de la urología pediátrica chilena, que se remonta a las décadas del 60 y el 70 de siglo pasado, en sus inicios con el Dr. Morel y el Dr. Cantín y luego con la creación de la Unidad de Urología Pediátrica en el Hospital Luis Calvo Mackenna, bajo la dirección de los Dres. Isso y Mario Varela. Luego, otro hito que mencionó fue la formación de la Unidad de Urología Pediátrica en el Hospital Exequiel González Cortés, a cargo del Dr. Ricardo Zubieta. 

“La historia de la urología pediátrica chilena ha estado asociado a estos dos centros referentes. Primero como capacitación y formación en el extranjero, o con los cirujanos pediátricos que se adosaban a algún servicio de urología pediátrica para probar un programa de título profesional de especialista en urología pediátrica, con el respaldo de la Escuela de Postgrado Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, que nos rige a partir del año 2017. Ese programa y el anterior curso hablan de las competencias generales de la especialidad. Es un programa bastante extenso, con bastantes competencias y responsabilidades”, señala el Dr. César Pinilla.

Experiencias como becados y post becados

La primera en exponer su visión y experiencia fue la Dra. Pilar Echeverría, residente urología pediátrica del Hospital Ezequiel González Cortés, formada en Medicina en la UFRO. Su programa de formación urológica pediátrica consideró la rotación por diferentes servicios de especialidades en distintos hospitales.

“Tuve actividades académicas muy intensas, entre ellas reuniones interdisciplinarias, reuniones de rama, sin contar los cursos, webinars y congresos en los que debí participar. En cuanto a las cirugías realizadas en mi formación en el HEGC participé en un total de 357 operaciones, en 202 de ellas como primer cirujano y en 155 como segundo cirujano. Entre las cirugías poco frecuentes que uno debiera manejar, creo necesario el dominio de la pieloplastía, por nombras algunas”, dice la Dra. Echeverría, quien acota: “Una de los aspectos relevantes en la formación, creo que es cumplir con las curvas de aprendizaje quirúrgico estandarizadas internacionalmente. En algunas patologías no las logras cumplir, básicamente por la poca prevalencia de esas enfermedades”.

Respecto del rol general del urólogo pediatra, éste varía según el lugar donde ejerce. “El rol del urólogo pediatra en Santiago es diferente al de regiones, creo que eso debiera definirse y abordarse en la formación”, dice la Dra. Echeverría, que ha ejercido en los hospitales de Antofagasta, Temuco y Nueva Imperial.

En particular, existe un tema que preocupa a la Dra. Echeverría, respecto de la formación urológica pediátrica. “Qué pasa con las enfermedades de poca prevalencia, las que prácticamente nunca vi, en las que por cierto nunca hice cirugías. Creo que ese es otro tema de interés que nos debiera preocupar”, afirma.

A continuación, compartió su caso la Dra. Ximena Sepúlveda, cirujano pediatra Hospital San Borja Arriarán, médico formada en la Universidad Los Andes, quien ha participado en 112 cirugías como primera cirujano y en 116 como segunda cirujano, en su beca de urología del Hospital Luis Calvo Mackenna, aún en desarrollo.

La Dra. Sepúlveda comenzó su formación de especialidad con el inicio de la pandemia, en abril de 2020. “Probablemente, mi beca no sea extrapolable a alguien que la hizo antes de la pandemia, o que la hará de aquí en adelante”, dice. En dicho periodo, la Dra. Sepúlveda debió enfrentar diversas derivaciones de cirugías urológicas desde regiones, entre otras actividades clínicas y de docencia. Las restricciones que ha impuesto la pandemia, como suspensión de cirugías electivas y menor actividades presenciales de formación académica, ha sido un aspecto complejo para el desarrollo de su beca. “Hacer la beca en pandemia ha sido complicado, pero rescato cosas positivas, como disponer de más tiempo para actividades de docencia en formato online. Pero me quedan algunos meses de beca, donde podré soltar más la mano como primer cirujano”, dice la Dra. Sepúlveda.

“Los requisitos nacionales no deben ser necesariamente los mismos que los internacionales, debemos definir el perfil de urólogos pediatras que queremos formar y ver cómo avanzamos hacia la estandarización de la formación. A mi parecer, esta beca debiese ser única y multicéntrica”

DRA. FRANCISCA YANKOVIC

La mesa redonda prosiguió con la presentación de la Dra. Ximena Recabal, urología infantil Hospital Padre Hurtado, médico formada en la U. de Valparaíso, quien compartió su experiencia como post becada de urología en el Hospital Exequiel González Cortés, etapa en la realizó cerca de 100 procedimientos como primer cirujano. Reconoce que la pandemia ha mermado el desempeño de la cirugía infantil en el HPH, también menciona la dificultad que ha significado el enfrentar largos períodos como única uróloga, los recursos limitados que dispone el recinto en el que trabaja, la migración de subespecialistas a otros establecimientos y el número de pacientes mínimo que permita para poder mantener una “curva” de aprendizaje quirúrgico estandarizada.

Como discusión, plantea si vale o no la pena tener urología infantil en todos los hospitales, o bien empoderar a solo un recinto por cada servicio de salud. “Quizás los centros formadores, que son dos, debieran conocer la realidad de los destinos a donde nos van a enviar para la beca de especialidad. Otra duda que planteo es si todos los centros con urólogos pediatras pueden estudiar a sus pacientes dice la Dra. Recabal.

Por último, expuso el Dr. Nelson Gómez, jefe de Servicio Cirugía y Traumatología Infantil Hospital de Puerto Montt, médico de la U. de Chile, quien durante su formación de becado en el HLCM tuvo un total de 185 cirugías mayores como primer cirujano. El Dr. Gómez también narró sus experiencias y visión como post becado. Con 11 años de experiencia en la jefatura de un servicio quirúrgico infantil de región, constata las siguientes realidades; el paciente urológico pediátrico suple su baja frecuencia en complejidad, requiere una mirada multidisciplinaria, y habitualmente de muchas intervenciones, y que en la cirugía infantil ayuda mucho el poder conocer y dominar distintas alternativas quirúrgicas, en lo posible de distintos centros de formación.

Como conclusión de su experiencia, el Dr. Gómez plantea: “la necesidad de urología pediátrica en regiones es real y debiese ser potenciada por todo el sistema de salud. El urólogo pediátrico debiera ser primero, idealmente, un cirujano infantil de un recorrido previo. El urólogo pediátrico debiera tener una formación mínima de dos años y debe mantener permanentemente una conexión con los centros de alta complejidad para consolidar su formación. La beca debiera ser multicéntrica, a fin de uniformar al urólogo pediátrico en el futuro”.

Discusión y desafíos

Culminadas las presentaciones, la mesa redonda concluyó con una conversación entre los moderadores y los expositores, quienes dieron sus impresiones y respondieron algunas consultas de los urólogos que siguieron este encuentro vía online. ¿Cómo lograr el desarrollo de las competencias de la especialidad definidas en el programa de formación?, para la Dra. Yankovic es importante alcanzar un número mínimo de cirugías realizadas por el becado. Como datos duros referenciales, pero decidores del contexto internacional de la formación urológica pediátrica, la Dra. Yankovic indica que en Estados Unidos la Accreditation Council for Graduate Medical Education define que el mínimo de cirugía de los residentes debe ser de 350 procedimientos, y que además se audita el cumplimiento del piso mínimo de cirugías realizadas por los residentes del programa de postgrado. “Además, todo esto parte por un sistema unificado de registro de cirugías, el que nosotros no disponemos”, advierte la Dra. Yankovic. En el caso de la Academia Europea, tiene definido un mínimo de 411 cirugías para los residentes.

“En Estados Unidos el promedio nacional de cirugías de residentes como primer cirujano para urología pediátrica es de 426 cirugías, es decir muy alejados de la realidad chilena, que según lo que hemos visto en esta mesa redonda es entre 100 a 200 cirugías como primer cirujano”, señala la Dra. Francisca Yankovic.

Sin embargo, la moderadora de la mesa redonda plantea que los números no lo son todo en la definición de cómo está la formación de urología pediátrica en Chile. “Los requisitos nacionales no deben ser necesariamente los mismos que los internacionales, debemos definir el perfil de urólogos pediatras que queremos formar y ver cómo avanzamos hacia la estandarización de la formación. A mi parecer, esta beca debiese ser única y multicéntrica.”, afirma la Dra. Yankovic.

Por otro lado, el Dr. Pinilla respondió sobre cuál debiera ser el rol de la rama en el proceso de formación. “Me parece que el rol de la rama en la formación del urólogo pediátrico está más bien relacionado con la destinación y distribución de los urólogos que se forman, que se distribuya de forma más equitativa a lo largo de Chile. Actualmente están concentrados en Santiago y, particularmente, el norte del país tiene muy pocos urólogos pediátricos”, plantea. 

¿Lo estamos haciendo bien?

Al momento de responder la pregunta que plantea el tema de esta mesa redonda, fue la Dra. Yankovic quien tomó la palabra. “En mi opinión, creo que estamos bien encaminados, pero nos falta mucho en trabajar más en la estandarización de la beca y que ojalá los residentes salgan con una mayor cantidad de cirugías realizadas. Además, hay algunas patologías y cirugías que se están viendo muy poco, afortunadamente, pero que, sin embargo, no están siendo vistas por nuestros becados, debido a su menor prevalencia. Creo que debiéramos apuntar a que nuestros residentes tengan resueltas, al menos, las patologías urológicas de mediana complejidad”.

Así también, quienes siguieron la mesa redonda preguntaron si era oportuno definir cuáles deben ser las patologías objetivo para que los becados tengan competencia en ellas. “Sí, creo que sería oportuno. En muchas patologías laparoscópicas, las curvas de aprendizaje están bastante estudiadas. Pero insisto en que tenemos que trabajar más para tener becados egresados competentes en patologías de mediana complejidad”, dijo la moderadora.

A modo de conclusión y cierre, el Dr. César Pinilla señaló: “Este programa de urología pediátrica de la U. de Chile es completo y entrega muchas competencias, pero sin duda es perfectible y en ese sentido debemos seguir conversando y planteando en qué y cómo lo podemos mejorar”.