Dra. Ana Belén Astete, primera uróloga de la Universidad Austral:
“Nunca se me pasó por la mente que iba a ser la única becada en la Universidad Austral”

El 15 de marzo la Dra. Ana Belén Astete rindió su examen de titulación en la Escuela de Graduados de Medicina de la Universidad Austral de Chile y de esta manera se convirtió en la primera mujer especialista en urología de dicha casa de estudios. La Dra. Belén, quien actualmente trabaja en el Hospital Regional de Puerto Montt, se decidió por esta especialidad por su amplia variedad de patologías que se pueden resolver en el quirófano, ya que -reconoce- siempre le gustó el área médico-quirúrgica. Cuenta que, aunque siempre compartió clases y actividades presenciales en el Hospital Base de Valdivia con médicos urólogos hombres, nunca se le pasó por la mente que sería la primera y única mujer en realizar la beca de esta especialidad en la Universidad Austral. Pero eso nunca fue un impedimento u obstáculo para terminar su beca. Acá nos cuenta su historia y algunas anécdotas con pacientes masculinos que se quedaron pegados en el machismo…
¿En algún momento pensó que esta especialidad le plantearía más obstáculos por el hecho de ser mujer?
Nunca. Aunque sí creo que fui un poco inocente cuando elegí la beca, porque nunca se me pasó por la mente que iba a ser la única o la primera mujer en estudiar urología en la Universidad Austral. Sólo tomé conciencia de que era la primera becada en seguir esta especialidad en la universidad cuando llegué al Hospital Base de Valdivia y todos me presentaban con la típica frase: “Hola, aquí llegó la becada, primera uróloga mujer”. Era extraño y, en cierto modo impactante, pero en ningún momento lo vi como algo peyorativo.
¿Cómo es la relación con los pacientes hombres, ya se habituaron a ser atendidos por una uróloga?
En estos casos depende un poco. Hay pacientes más complicados o de zonas rurales, por ejemplo, que muestran cierta reticencia inicial, pero en realidad es un número muy reducido. De hecho, en los tres años de becada solo tuve un paciente que dijo sentirse incómodo porque lo iba a atender una mujer. Podríamos decir que hay cierta extrañeza, pero tampoco es una reacción general en la práctica diaria, porque ya no se trata de un tema “tan tabú” como usualmente se podría pensar. Las pacientes mujeres, en cambio, sí se alegran bastante al ver que las va a atender una una uróloga.
¿Cómo superó esa situación en particular con el paciente que manifestó sus reparos?
Ese caso específico fue algo complejo porque era un paciente que se tenía que hacer un procedimiento urológico y, en un momento, dijo sentirse “humillado” con la situación, pero en todo momento tuve el apoyo de la jefatura del centro. De hecho, apenas llegué me dijeron que si había un paciente que no se quería atender conmigo, sólo por la condición de ser mujer, sencillamente no se atendería porque no corresponde discriminar de esa manera. Entonces, en ese momento, se le explicó la situación de buena manera al paciente y, finalmente, accedió a hacerse el procedimiento porque comprendió que sus objeciones eran infundadas.
“Uno de los principales desafíos de las mujeres de nuestra especialidad es derrotar esa idea, a nivel de docencia y de atención, de que sea una “rareza” que existan urólogas”
DRA. ANA BELÉN ASTETE
¿Cómo ha sido la recepción de sus colegas hombres?
Siempre tuve un trato muy equitativo respecto del que se le da a mis compañeros varones de beca. De hecho, los jefes estaban muy contentos de tener a la primera mujer becada, y aunque algunos profesionales tenían sus aprensiones iniciales, pronto se dieron cuenta de que en realidad no había diferencias dentro del contexto educativo, así que no tuve ningún problema de trato distinto o de desatención educativa. Y ahora que ya estoy ejerciendo como uróloga en el Hospital Regional de Puerto Montt, tampoco he tenido algún problema de convivencia. Al contrario, todo ha sido cordial, tanto en la relación con los colegas como con los pacientes, porque ya nadie se sorprende con mi presencia.
¿Cuáles son los principales desafíos de las mujeres en urología?
Principalmente derrotar esa idea, a nivel de docencia y de atención, de que sea una “rareza” que existan urólogas. En el fondo, apuntamos a que cualquier alumna de medicina pueda decir abiertamente que le interesa la urología y no reprimirse porque alguien vaya a decirle: “¿Pero por qué vas a estudiar eso?”. De este modo, lograremos que las puertas puedan abrirse cada vez más para cualquier becada de especialidad, especialmente en las quirúrgicas, que siempre han estado un poquito más al debe para las mujeres.
¿Y qué mensaje daría entonces a las becadas que tienen dudas respecto de esta especialidad que es una de las que menos mujeres tiene?
Que no repriman sus metas. Actualmente somos sólo 40 personas entre becadas y urólogas en Chile. Un número muy bajo, sólo el 5% del total de especialistas en urología del país, por lo que tenemos que trabajar para incrementarlo. Por ello, cada vez que ingresa una nueva becada la tratamos de acompañar, orientar y ayudar en cualquier cosa que necesite, porque sabemos lo útil que es contar con un grupo o comunidad donde apoyarse. Yo no tuve la desgracia, o la mala suerte, de sufrir algún problema o comentario negativo por ser mujer, pero sí conozco casos en que ha ocurrido. Por ello, debemos seguir luchando para que no se prejuzgue a las mujeres, ni se piense que no se pueden desarrollar en todos los ámbitos de la urología. Por eso, el principal mensaje para las residentes, internas o alumnas que están pensado en formarse en urología, es que tienen el mismo derecho de formarse en cualquier campo que les agrade, tanto médica como quirúrgicamente. Y cada becada nueva que se está formando o egresando, es una motivación para que existan una, dos o tres más, para que se vaya normalizando esta situación dentro del mundo laboral y que la población propiamente tal ya no crea que es algo extraño el hecho de ver urólogas.
A su juicio, ¿cuál cree que es el sello que la mujer le da a la urología como especialidad?
Si bien creo que todo depende mucho del área que una persona consulte o de sus intereses personales, siento que hay un “sello más femenino” que se expresa, quizás, en una mayor orientación al paciente. Podría ser un sesgo de nuestra parte, pero existe consenso en que, desde el punto de vista de la uróloga, hay más preocupación por la parte humana, como su calidad de vida y desarrollo psicosocial. Por ejemplo, hay muchos pacientes oncológicos que, además del tratamiento mismo de su patología, necesitan otros apoyos que no siempre reciben en la práctica diaria, pero que son necesarios, como los cuidados paliativos y la preocupación por su entorno psicosocial.