
Urólogos y urólogas de Venezuela
aportando a la salud de Chile

Desde Arica a Punta Arenas hay alrededor de 70 urólogos procedentes del país caribeño prestando sus servicios en Chile. Muchos de ellos llegaron tras el terremoto de 2010, ya que quedó en evidencia la escasez de especialistas en el país. Acá mostramos la visión de un urólogo venezolano con más de siete años en Chile.
Alrededor de 70 urólogos venezolanos trabajan a lo largo de todo Chile, de acuerdo al catastro realizado por el Dr. Daniel Castro Frescó, urólogo procedente de Venezuela, quien llegó a Chile en 2015 y que actualmente trabaja en el Hospital San Juan de Dios y, en el ámbito privado, atiende consultas en Integramédica, realiza cirugías en Clínica Bupa de Santiago y en RedSalud.
A juicio del Dr. Castro, los servicios de salud en Chile han ido incorporando cada vez más médicos extranjeros. Y, en el caso de los urólogos, la puerta de entrada para desempeñarse como especialista, para algunos, es a través de la cirugía general. “Todos los urólogos venezolanos somos cirujanos generales, porque antes de hacer la beca de la especialidad en urología, hicimos cirugía general durante tres años. Esto nos ha ayudado para iniciarnos en los hospitales chilenos como cirujanos generales y, cuando estamos en las urgencias de turno, podemos ver patologías urológicas y resolverlas, considerando que en Chile los urólogos no hacen turnos en urgencias las 24h. En mi caso, viví en Talca por 2 años, pero trabajé en Curicó y en Linares haciendo turnos como cirujano general, por lo que una vez a la semana atendía urgencias de urología. Eso fue un impulso para poder desempeñarme como urólogo posteriormente en el Hospital de San Fernando”, relata.

“Los médicos venezolanos tenemos tres años de experiencia como cirujanos generales”
Dr. Daniel Castro Frescó,
urólogo venezolano.
Escasez de especialistas en regiones
Una de las dificultades más antiguas respecto al sistema de salud en Chile, es la escasez de especialistas. Sin embargo, para los profesionales extranjeros representa una oportunidad, especialmente para trabajar en las regiones.
“La primera promoción que se hizo en Venezuela fue a raíz del terremoto de 2010 porque muchas regiones se quedaron sin especialistas. Por lo menos en la Región del Maule, muchos hospitales frenaron su marcha porque quedaron con daños en su estructura física. A partir de esa época, los primeros médicos que llegaban de Venezuela lo hacían con una oferta de trabajo concreta” destaca.
El especialista agrega que fue en ese momento cuando se corrió la voz de que en Chile se necesitaban especialistas, principalmente, para atender en el sistema público.
“El principal atractivo de Chile es que se podía llegar sin haber homologado ni revalidado el título y como había esta necesidad imperiosa para trabajar, las autoridades de Salud nos evaluaban nuestros antecedentes, y corroboraban que teníamos todo correctamente certificado ante las autoridades pertinentes. En ese momento Chile no pertenecía a la Haya, por lo que teníamos que hacer una certificación consular ante el Consulado de Chile en Venezuela y luego en el Ministerio de Relaciones Exteriores en Chile a nuestra llegada. No obstante, todo esto siempre estuvo supeditado a la rendición de las pruebas del EUNACOM (sección teórica y práctica) y, posteriormente del CONACEM”, describe.
Nivel de la urología en Chile
El Dr. Castro considera que el nivel de la urología en Chile es bastante bueno y muy similar al de Venezuela. Destaca, particularmente, que la mayoría de los urólogos nacionales realiza algún tipo de fellowship o subespecialidad una vez graduados. “Entonces uno se encuentra con urólogos que son súper competentes y con un muy buen nivel”, destaca.
El profesional del Hospital San Juan de Dios afirma que el principal aporte por parte de los médicos extranjeros y, específicamente de los urólogos venezolanos, es aumentar el número de especialistas en aquellos servicios donde escasean. “Inicialmente llegamos por déficit de médicos con el objetivo de eliminar las listas de espera de pacientes no GES (que son las más largas). Eso se puede conseguir con un mayor número de profesionales y una mayor disponibilidad de pabellones. En San Fernando lo logramos en su momento, dejando listas de menos de mes, pero no de dos o más años, como lamentablemente sucede en algunos hospitales grandes que atienden a las personas de aquellas comunas con gran volumen de población”, lamenta.
Por último, el especialista comenta que uno de los grandes desafíos para los médicos extranjeros es incorporarse al grupo de trabajo. “La urología, en general, es muy cerrada, ya que cuando uno llega a un país extranjero, nadie te conoce, no saben lo competente o no que puedes ser, por lo que es difícil lograr incorporarse principalmente en el sistema público de un Hospital académico. En mi caso dar el CONACEM en el Hospital San Juan de Dios, donde actualmente me desempeño, me ayudó a que me conocieran, y esto hizo que unos meses posteriores a mi certificación, recibiera una oferta de trabajo del Jefe de Servicio para poder desempeñarme allí, y así trasladarme a vivir a Santiago”, finaliza.