El Dr. Alcaraz, quien recibió la más alta condecoración que entrega CAU a un urólogo, habló de los desafíos que tiene Latinoamérica respecto a formación e investigación en urología.
Dr. Antonio Alcaraz, Jefe de Urología y Trasplante Riñón Hospital Clinic Barcelona
"La formación de los urólogos debiera recaer básicamente en los centros más avanzados"
El Dr. Antonio Alcaraz, quien recibió la Medalla Schlomo Raz, la más alta condecoración que entrega CAU a un urólogo, habló de los desafíos que tiene Latinoamérica respecto de la formación e investigación en urología.
En base a la experiencia que ha tenido en América Latina, el Dr. Alcaraz considera que a la hora de optimizar la educación y formación en nuestro continente lo primero es considerar la heterogeneidad que presenta la Región. “En Latinoamérica hay muchas realidades y tipos de medicina, desde centros altísimamente sofisticados que disponen de una formación comparable a la de Europa o Estados Unidos. Sin embargo, no es la realidad ampliamente generalizada y hay regiones menos favorecidas donde hay que hacer un esfuerzo notable”, puntualizó.
Sin embargo, añadió que es raro el país donde no exista una institución de mayor nivel académico. En base a esta realidad, el Dr. Alcaraz considera que la formación de los urólogos y urólogas debiera recaer en centros más avanzados que cuentan con más medios. De tal forma que los urólogos (as) que se formen en dichos centros puedan diseminar su conocimiento al resto del país.
Asimismo, también es importante participar en actividades formativas como el Congreso de la Confederación Americana de Urología.
De cara a la formación, el Dr. Alcaraz recomienda a los urólogos y urólogas de Latinoamérica intentar realizar pasantías en clínicas u hospitales extranjeros de alto nivel a través de los cuales se podrán exponer a un altísimo nivel profesional. “Para los urólogos latinoamericanos tener esas referencias es fundamental”, dijo.
Respecto de la investigación clínica, el Dr. Alcaraz indicó que lamentablemente es un asunto que está comprometido en todo el mundo, no es una cuestión específica de Latinoamérica. En ese sentido recomienda contar con un sistema que premie al médico investigador. “Será difícil conseguir un premio económico porque eso no ocurre en ningún lado del mundo. Sin embargo, debiera existir un premio académico donde el profesional obtenga una acreditación como profesor universitario”.
Asimismo, recordó que es natural que exista gente que tiene más o menos alma investigadora. “Para mí siempre ha sido un lujo poder plantearme una pregunta que he considerado no respondida y ser capaz de dar una solución, en mi caso a través de la genética y la biología. Pero también he tenido mi premio a nivel de reconocimiento académico, como ser profesor universitario, lo cual es un tremendo valor”.
A juicio del Dr. Alacaraz, la forma de incentivar la investigación debiera recaer principalmente en los grandes hospitales que cuentan con la capacidad de llevar ensayos clínicos, así como también generar una red de conocimientos de contactos y generar simbiosis entre diferentes centros.