Infertilidad, bloqueo del eje hipotálamo-hipofisiario-testículo a permanencia, policitemia, aumento del riesgo cardiovascular en casos extremos, deterioro óseo y el avance de un cáncer de próstata no diagnosticado son algunas de las consecuencias

Filial Andrología

Urólogos advierten sobre los peligros

de suplementación de testosterona

Infertilidad, bloqueo del eje hipotálamo-hipofisiario-testículo a permanencia, policitemia, aumento del riesgo cardiovascular en casos extremos, deterioro óseo y el avance de un cáncer de próstata no diagnosticado son algunas de las consecuencias que podría acarrear el uso irregular y sin prescripción médica de testosterona. El deseo del incremento de masa muscular o utilizarlo como recurso “anti envejecimiento” serían las principales razones de la automedicación de este suplemento, afirma el Dr. Jason Medina, presidente de la Filial de Andrología de la Sociedad Chilena de Urología (SCHU).

En los últimos años ha surgido una preocupante tendencia entre ciertos sectores de la población masculina: la automedicación de testosterona inyectable con fines deportivos y estéticos. Este inquietante fenómeno abarca desde la búsqueda del incremento en la masa muscular, hasta el deseo de combatir los signos del envejecimiento mediante el uso de chips intradérmicos de testosterona. Sin embargo, lo que subyace en ambas prácticas es su ejecución irregular y sin supervisión médica, lo que plantea serios riesgos de salud para quienes lo lleven a cabo. La falta de control médico en estos procedimientos no solo puede conducir a resultados adversos, sino que también puede desencadenar complicaciones graves e, incluso, poner en peligro la vida de quienes recurren a ellos.

Por ello es imperativo abordar esta problemática y alertar a la población de cuándo es justificada la indicación médica de suplementación de testosterona. La protección de la integridad física y el bienestar de aquellos que podrían ser víctimas de estas prácticas riesgosas e imprudentes demanda una atención inmediata y una educación adecuada sobre los riesgos involucrados.

En rigor, dicha medicación hormonal sólo debe ser considerada en el tratamiento de los pacientes diagnosticados con hipogonadismo, trastorno hormonal en que el hombre sufre una insuficiencia significativa de la producción de testosterona en su organismo asociado a síntomas de esta hipofunción. En ese caso, la suplementación se convierte en una necesidad terapéutica indispensable.

¿Qué es el hipogonadismo?

A partir de los 40 años de edad, un fenómeno imperceptible pero significativo se manifiesta en el género masculino: la disminución gradual en los niveles de testosterona. Esta hormona, fundamental para el mantenimiento de diversas funciones corporales, experimenta un descenso que, en ocasiones, puede alcanzar niveles críticos, dando lugar a lo que se conoce como hipogonadismo, aunque erróneamente se le atribuye el término andropausia. Es importante destacar que sólo una baja proporción de hombres desarrollará esta condición hormonal que requiere tratamiento, a diferencia del proceso experimentado por las mujeres, donde la disminución de sus hormonas es una realidad universal.

El hipogonadismo está asociado al factor edad y también al uso de algunos medicamentos como los opioides utilizados para el dolor en pacientes con cáncer. También se relaciona la baja disposición de testosterona en el organismo con enfermedades tales como la diabetes y la obesidad mórbida, entre otros.

Otros casos en los que también se puede presentar esta condición es en aquellos paciente monórquicos a causa de una traumatismo o de cáncer testicular, en que la otra gónada, por motivos varios, pudiese ser insuficiente en la producción de testosterona. “En todos estos casos, el hipogonadismo primero debe diagnosticarse con el resultado del test de testosterona total que verifique el déficit y que esto se asocie a síntomas como los ya mencionados. Luego, se puede tratar con suplementación hormonal, siempre con indicación médica”, enfatiza el Dr. Jason Medina, presidente de la Filial de Andrología de la Sociedad Chilena de Urología (SCHU).

Según explica el especialista, los pacientes pueden presentar cierta sintomatología asociada al descenso significativo de la testosterona en el organismo: “Entre los signos y síntomas de hipogonadismo se incluyen la disminución de la masa muscular, reducción de la densidad ósea, el deterioro en algunas funciones cognitivas como la capacidad de concentración, así como también una baja en el deseo sexual y, eventualmente, un deterioro en la calidad de las erecciones”. Se destaca que la ausencia de erecciones matinales puede servir como un indicador relevante de este fenómeno.

“La suplementación irregular de testosterona se está viendo mucho en los últimos años en hombres que practican fisicoculturismo. Incluso están utilizando testosterona de uso veterinario, por cierto, sin indicación médica, que la consiguen de manera irregular, lo que sin duda constituye un riesgo para la salud”

Dr. Jason Medina,

Pdte. Filial Andrología SCHU.

Los riesgos de la suplementación irregular

Un problema de salud masculina complejo que está afectando a varones, principalmente jóvenes, es la suplementación por iniciativa propia de testosterona inyectable o a través de pellets implantados, sin que haya una evaluación ni indicación médica para este procedimiento. Esta automedicación se está dando principalmente en los gimnasios, por parte de hombres que quieren incrementar su masa muscular a través de inyecciones de testosterona sin prescripción médica. Además, de manera irregular, en algunos centros estéticos se están ofreciendo chips intradérmicos de testosterona, como un recurso cosmético antiage. 

“La suplementación irregular de testosterona se está viendo mucho en los últimos años en hombres que practican fisicoculturismo. Incluso, están recurriendo a formas poco convencionales de adquisición, llegando al extremo de utilizar testosterona de uso veterinario, todo ello sin la debida supervisión médica, lo que sin duda constituye un riesgo para la salud”, advierte el Dr. Medina.

Según explica el urólogo andrólogo, la suplementación de testosterona sin indicación médica provoca un efecto nocivo en el organismo, como lo es la supresión de la producción bioquímica natural de testosterona, al recibirla de manera exógena, con lo cual el cerebro deja de enviar estímulos a los testículos para producirla de manera natural. 

“Se produce una supresión química en la producción endógena de testosterona por el uso de testosterona exógena. Si bien en algunos hombres con el tiempo se logra revertir la supresión y el organismo recupera la producción natural de testosterona, en otros casos se provoca un daño permanente o muy prolongado de cese de producción de esta hormona”, indica el especialista.

Infertilidad y cáncer

Los daños que la automedicación de testosterona puede provocar en la salud masculina van desde una dependencia crónica de la suplementación hormonal, hasta efectos devastadores como la pérdida de masa muscular, deterioro óseo y depresión, entre otros. A ello se suma el impacto negativo en la capacidad reproductiva, que puede ser alterada de manera irreversible. “En todos los hombres, especialmente los jóvenes, la suplementación de testosterona de manera irregular puede llevar a la esterilidad, ya que el cuerpo deja de producir la hormona al recibirla de manera exógena. Esto conduce a la atrofia testicular y a la interrupción de la producción de espermatozoides, un daño que, en algunos casos, puede ser permanente. Es imperativo que se comprenda la seriedad de estos riesgos y se desaliente firmemente la automedicación sin supervisión médica adecuada”, advierte el urólogo andrólogo.

En respuesta a la creciente preocupación de numerosos pacientes por la sospecha de hipogonadismo, se destaca la imperante necesidad de que los urólogos intensifiquen su atención por la medición de los niveles de la testosterona total de sus pacientes. Este enfoque se fundamenta en la importancia de obtener diagnósticos concluyentes mediante pruebas de testosterona, así como por el uso adecuado de la suplementación de dicha hormona. “Es muy importante para los urólogos el saber cuándo usar la testosterona en pacientes que requieren de su suplementación, ya que su uso incorrecto podría generar problemas de salud como los ya mencionados, e incluso, otros más graves, como el avance de cáncer de próstata no diagnosticado, principalmente en hombres mayores de 40 años”, afirma. “La testosterona aplicada en un paciente que no la requiere puede desencadenar diversos problemas, siendo el más complejo la potencial promoción de un cáncer de próstata no diagnosticado”, asegura el especialista.

Resulta de particular relevancia, concluye el Dr. Medina, que en la consulta urológica los pacientes tengan un adecuado diagnóstico clínico y de laboratorio de hipogonadismo a fin de evaluar si se justifica o no la suplementación de testosterona. También los médicos urólogos deben conocer las contraindicaciones de la suplementación de testosterona, porque pacientes que no la requieren no deben suplementarse. “Particularmente, en aquellos con problemas de fertilidad no se debe indicar testosterona suplementada hasta no tener un estudio completo, tanto de sus niveles hormonales como el espermiograma”, destaca el Dr. Jason Medina.