Hasta hace poco la litiasis renal era una entidad infrecuente en la infancia, sin embargo en el último tiempo en Chile se ha registrado un incremento que los especialistas indican que estaría asociado al calentamiento global y al tipo de alimentación que están consumiendo los niños. El Dr. Francisco Reed, urólogo de la Filial de Urología Pediátrica de SCHU, explica los desafíos detrás de este fenómeno. 

“Un niño que tiene cálculos es muy probable que vuelva a tenerlos cuando sea más grande”

Hasta hace poco la litiasis renal era una entidad infrecuente en la infancia, sin embargo en el último tiempo en Chile se ha registrado un incremento que los especialistas indican que estaría asociado al calentamiento global y al tipo de alimentación que están consumiendo los niños. El Dr. Francisco Reed, urólogo de la Filial de Urología Pediátrica de SCHU, explica los desafíos detrás de este fenómeno. 

Según un registro del año 2015 del Ministerio de Salud de Chile, cerca de 2.000 pacientes menores de 19 años fueron hospitalizados por litiasis. “Desafortunadamente no tenemos un registro actual. Sin embargo, es evidente que en el último año en diferentes centros pediátricos hemos visto un incremento mucho mayor en la consulta diaria de niños con litiasis”, sostiene el Dr. Francisco Reed, quien además es urólogo de la Clínica Alemana de Santiago. 

Los expertos afirman que el aumento de esta patología en la población infantil puede estar asociado al calentamiento global y al tipo de alimentación que tienen los pacientes. “El tomar bebidas carbonatadas, alimentos con más sodio, tomar menos agua, las altas temperaturas y todos los alimentos procesados pueden condicionar más enfermedades litiásicas en niños previamente sanos”, advierte el Dr. Reed.

No obstante, existen casos de niños que tienen patologías crónicas o muy graves, que han tenido hospitalizaciones desde temprana edad que ahora tienen una vida más larga y, por ende, pueden producir más cálculos. 

“Es muy importante hacer un buen adiestramiento en endourología pediátrica, ya que tenemos pacientes desde 50 centímetros hasta un metro y medio”

Dr. Francisco Reed,

Jefe Urología Pediátrica Hospital Exequiel González Cortés

Síntomas y enfrentamiento inicial

El Dr. Francisco Reed indica que los síntomas en los niños son muy parecidos a los de los adultos. “Si son niños que pueden hablar, habitualmente se acompañan de dolor cólico, hematuria e infección urinaria. Sin embargo, en niños más pequeños estos síntomas son mucho más vagos. A veces ocurre que un niño llora, está irritable, tiene un rechazo al alimento y tenemos que tener mucha perspicacia en poder diferenciar estos síntomas en estos pacientes”, sostiene. 

El enfrentamiento inicial en todo paciente tiene que incluir un examen de orina y una ecografía. “A diferencia de los adultos que se pide un escáner, en los niños tratamos de disminuir mucho la exposición a radiación y con una ecografía es bastante sensible y específica para poder detectar una litiasis. Si a eso sumamos, algunos datos indirectos como una hematuria, dilatación en el riñón o una ureterohidronefrosis, nos hacen sospechar altamente en una litiasis”, indica el Dr. Reed. 

El profesional añade que cuando un paciente tiene una litiasis grande o es una gran masa litiásica, por supuesto que se debe recurrir al escáner para poder programar la cirugía.

Desafíos litiasis en niños

Para los urólogos infantiles, esta nueva realidad constituye un nuevo desafío que los ha obligado a educarse y a adiestrarse junto con los urólogos adultos. “Tratamos de utilizar los instrumentos que utilizan ellos pero en una forma más miniaturizada, lo cual no ha sido fácil. Sin embargo,  gracias a la industria se han ido achicando todos estos instrumentos”, señala el Dr. Reed. 

No obstante, el profesional confiesa que muchas veces han tenido que echar mano al ingenio para poder utilizar otras cosas. “Es muy importante hacer un buen manejo y un buen adiestramiento para hacer endourología pediátrica, ya que tenemos pacientes desde 50 centímetros hasta un metro y medio y diferentes tallas y pesos. El tratamiento quirúrgico es muy similar al de adultos. Usamos litotricia extracorpórea, ureteroscopía semi-rígida y flexible y percutánea”.

No obstante, a diferencia de los adultos y de todas las nuevas tecnologías, los urólogos infantiles pueden utilizar las actuales vainas flexibles, navegables con aspiración, pero para esto se necesita tener pacientes un poco más grandes o hacer unos pasos previos, como un pre-stent, para que puedan introducir una vaina grande. 

“Los ureteroscopios nuevos también son más chicos. Sin embargo, la percutánea me parece que sigue teniendo un lugar en pacientes, porque si tengo un paciente de 3 o 4 años con una gran carga litiásica, que hacer una ureteroscopía me va a llevar 4 o 5 anestesias, probablemente con una o con dos percutáneas pueda tener una tasa libre de cálculo”, aconseja el Dr. Reed.

Prevención cálculos en niños

Al igual que los adultos, en los niños es muy importante la hidratación a la hora de prevenir cálculos renales. De esta forma se tiene una buena dinámica miccional. También es muy importante no retener la orina, evitar infecciones urinarias, consumir alimentos con poca sal y corregir alguna alteración anatómica condicione la litiasis. 

“Algo sumamente importante en los niños es que el consumo de calcio no debe estar alterado. Algunos padres optan por no darles leche o yogurt. Sin embargo, los niños necesitan el calcio para desarrollar sus huesos. No podemos restringir su ingesta porque de lo contrario reabsorben ese calcio desde los huesos y podemos tener mayores problemas”, advierte. 

En caso de litiasis urinaria es súper importante diagnosticarla y lo ideal es tratar de derivarlo al urólogo que mayor pueda darle el beneficio al paciente en el menor tiempo quirúrgico posible, con el menor riesgo a futuro para esa unidad renal, ya que un niño que tiene cálculos es muy probable (más del 60% posibilidades) que vuelva a tener un cálculo cuando sea más grande o incluso en su edad adulta temprana.