Equipo liderado por el Dr. Javier Muñoz, urólogo del Hospital Regional de Coyhaique, desarrolló una investigación cuyo objetivo es crear un protocolo no invasivo para el tratamiento de la urgencia urinaria basado en la estimulación del nervio tibial posterior aplicada a demanda.
FUFFER SCHU
Estimulación tibial posterior a demanda:
una nueva estrategia para el manejo de la vejiga hiperactiva
Dr. Javier Muñoz, urólogo del Hospital Regional de Coyhaique.
Equipo liderado por el Dr. Javier Muñoz, urólogo del Hospital Regional de Coyhaique, desarrolló una investigación cuyo objetivo es crear un protocolo no invasivo para el tratamiento de la urgencia urinaria basado en la estimulación del nervio tibial posterior aplicada a demanda.
Aproximadamente un 11,8% de la población mundial tiene vejiga hiperactiva. Lo cual equivale entre 400 y 500 millones de personas. Pensando en crear un tratamiento no invasivo y a bajo costo para la incontinencia urinaria, el Dr. Javier Muñoz lleva meses trabajando en un protocolo no invasivo de estimulación transcutánea del nervio tibial posterior, aplicado a demanda.
Todo partió cuando el Dr. Muñoz llegó a Coyhaique y comenzó a utilizar terapia de estimulación tibial posterior autoadministrada de manera domiciliara en sus pacientes. A partir de esta experiencia se observó que la respuesta clínica aparecía antes al descrito en la literatura, que habla de ciclos de 12 semanas aproximadamente. Motivado por este hallazgo diseñó junto a sus colegas, un estudio para evaluar los efectos aplicando un esquema de TTNS intermitente y gatillado por demanda durante un estudio urodinámico.
La primera conclusión de este estudio fue que la neuroestimulación tibial tiene un efecto agudo sobres las contracciones involuntarias del detrusor. Es decir, no se requiere de un período de modulación. En segundo lugar, este estudio sugiere que la urgencia miccional antecede el incremento de la presión del detrusor. “Lo que nos habla es que muchas veces la urgencia miccional, más que una consecuencia de un aumento de presión de la vejiga, es probablemente un desencadenante de una contracción no voluntaria”, explica el Dr. Javier Muñoz, miembro de la Filial de Urología Funcional, Femenina y Reconstructiva (FUFFER) de SCHU.
En tercer lugar, el estudio demostró una respuesta consistente en un grupo heterogéneo de pacientes era súper heterogéneo, lo que sugiere un mecanismo común de acción mediado por el nervio tibial.
“No estamos haciendo un cambio radical de lo que ya existe. Es simplemente cambiar un poco la forma en que se aplica la terapia”
Dr. Javier Muñoz,
miembro de la Filial de Urología Funcional, Femenina y Reconstructiva (FUFFER) de SCHU.

Nuevo concepto en tratamiento de vejiga hiperactiva
A partir de estos resultados, el equipo buscó llevar este concepto observado en un entorno controlado, a la vida cotidiana de los pacientes afectados por esta enfermedad.
“Sin embargo, cuando quisimos hacer un estudio que probara este concepto en lo ambulatorio, en el paciente que está caminando en la calle, no encontramos un dispositivo que nos permitiera corroborar la hipótesis”, indica el Dr. Muñoz.
Actualmente el Dr. Muñoz y su equipo están postulando unos fondos de la ANID para poder generar 10 unidades funcionales que permitan hacer un estudio clínico y validar esta idea pero en ambiente real. “No estamos haciendo un cambio radical de lo que ya existe. Es simplemente cambiar un poco la forma en que se aplica la terapia, y si es que lo logramos yo creo que los cambios serían fuertes. Podrías tener una terapia que está comprobadísima que es útil y que no produce efectos adversos. Y que, a diferencia de lo que hoy existe, pudiese empezar a generar beneficios desde el primer día de uso. Y no necesitaría esta calendarización de 12 semanas para que recién veas los efectos. Además, la idea es que sea algo autoaplicable y barato”, explica.
Actualmente cuentan con un prototipo funcional, que tiene el esqueleto y la parte electrónica que ya demostraron que funciona. “Ahora queda toda la parte de este concepto de llevarlo a una escala y a un diseño que sea ergonómico, que sea fácil de usar y que se pueda llevar en el día a día. La idea es generar 10 dispositivos para poder hacer las primeras pruebas clínicas y comprobar que el concepto es el correcto”.
Este estudio fue publicado en la Revista Chilena de Urología
