Fue uno de los dos chilenos que participó en el pasado Programa Europeo de Formación para Residentes de Urología que se realizó entre el 29 agosto al 3 septiembre en Praga. Además de interactuar con los máximos exponentes de la especialidad y hacer networking, quedó sorprendido al constatar el alto nivel de exposición quirúrgica por parte de los residentes chilenos.

Filial de Residentes

Alejandro Rojas, Filial Residentes

EUREP 2025: un espacio para compartir

con residentes y profesores de todo el mundo

El Dr. Alejandro Rojas fue uno de los dos chilenos que participó en el Programa Europeo de Formación para Residentes de Urología (EUREP, por sus siglas en inglés) que se realizó entre el 29 agosto al 3 septiembre en Praga. Además de interactuar con los máximos exponentes de la especialidad y hacer networking, quedó sorprendido al constatar el alto nivel de exposición quirúrgica por parte de los residentes chilenos.

Dr. Alejandro Rojas, residente de urología de la Universidad Católica.

El Dr. Alejandro Rojas, residente de urología de la Universidad Católica y que cursa el último año de la especialidad en el Hospital Sótero del Río, fue uno de los dos chilenos que participó en el pasado Programa Europeo de Formación para Residentes de Urología (EUREP 2025); uno de los cursos de formación más prestigiosos dirigidos exclusivamente a los mejores residentes europeos que van en el último año de la especialidad, y que desde hace 23 años se realiza en Praga, República Checa. 

Organizado por la Escuela Europea de Urología, en cada una de sus ediciones ofrece una actualización y visión general casi completa de la práctica urológica moderna, impartida por exclusivos profesores del viejo continente. El curso suele incluir seis días de conferencias de vanguardia, análisis interactivos de casos, videos y sesiones para evaluar los conocimientos de los alumnos. En esta oportunidad, además de los módulos extensos, hubo sesiones prácticas de formación, las cuales consistían en aprender mediante el uso de equipos de última generación técnicas de laparoscopia, tratamiento endoscópico de cálculos, tratamiento transuretral, enucleación de próstata, robótica, urodinámica, entre otras. “El plus es que las clases de cada tema las hacen los mismos autores o miembros de los paneles expertos que elaboran las guías clínicas europeas”, señala. 

El Dr. Rojas cuenta que entre los 350 asistentes existían cupos para países invitados, de los cuales había siete latinoamericanos, entre ellos dos chilenos: él y el Dr. Renato Navarro –también del Sótero del Río– quienes se ganaron una beca de la Confederación Americana de Urología (CAU), que ofreció dos cupos, y financiaba pasaje y estadía. “Desconozco si antes habían ido chilenos. De curioso, un día me encontré con esta página y postulé… Todos los residentes de Europa, una vez terminada su especialidad, tienen que dar un examen final de beca y en la EUREP los preparan para esa prueba que deben dar a fin de año, por eso es tan apetecido y llegan los mejores de cada país. Tener la oportunidad de escuchar por 6 días las charlas de los más cracks en todas las áreas de la urología –porque se pasean por oncología, cálculo, urología reconstructiva y funcional, urología infantil–, ¡es un sueño!”.

–Además de lo académico, ¿qué otra cosa rescata de EUREP 2025?

–Que es una instancia súper buena –y para mí el mayor plus–, donde puedes compartir con los profesores; tienes la oportunidad de conversar, interactuar con ellos en las clases temáticas, además de conocer al resto de los residentes de todo el mundo. Conocí gente de todo el mundo, haces lazos. A los 350 residentes nos dividieron en seis cursos, cada curso de 50 alumnos, entonces todos los días compartías con la misma gente, por lo que haces mucho relacionamiento, networking.  Aprovechábamos las instancias fuera de clases, en las tardes, en los almuerzos; interactuábamos con gente de otros cursos. Al final, terminas conociendo a casi todos, haces amigos y eso, en un mundo globalizado, es invaluable.

“El nivel de exposición quirúrgica en Chile y Latinoamérica es muy bueno”

El Dr. Rojas cuenta que le llamó gratamente la atención comprobar que, a pesar de ser un país pequeño y estar al fin del mundo, los programas de formación chilenos ofrecen una experiencia quirúrgica muy completa, con un volumen de casos que permiten a los residentes desarrollar habilidades sólidas y variadas. “Esto demuestra que, con esfuerzo y compromiso institucional, se puede alcanzar un estándar de entrenamiento que está plenamente a la altura de los principales centros formativos internacionales”, señala.

–Y, por otro lado, ¿cuáles diría que son los principales desafíos para la especialidad en nuestro país?

–Mayor investigación, participación e involucramiento de los profesores en este tipo de actividades científicas y académicas a nivel local e internacional. Es súper potente la colaboración que ellos tienen dentro de la comunidad europea, cómo se mueven, que es un poco lo que la CAU está tratando de hacer: volvernos más fuertes como comunidad Latinoamericana, tanto en actividades académicas como de investigación. 

–¿Y desafíos en cuanto a avances y nuevas técnicas?

–Estamos en un nivel súper bueno, aunque creo que un desafío importante respecto a ellos es el tema de la simulación. Están muy avanzados, y después entendí que es porque no tienen tanta exposición al paciente real, por lo que tienen que entrenar mucho en pacientes simulados. Por eso el tema es tan potente, lo que es muy bueno porque cuando llegas al paciente real ya vienes con un background, con un entrenamiento distinto, no estás aprendiendo; hay menos ensayo y error. Ahí existe también un desafío que nos diferencia y estamos al debe.  Ellos cuentan con simuladores de lo que te imagines y tan reales, que alguien que no ha visto una cirugía antes, no se da cuenta si es un simulador o un video real grabado. Un desafío por tomar para mejorar. 

–¿Y en materia de Inteligencia Artificial?

–Se tocó poco el tema de IA. En este caso, en lo académico y las “materias madres” todavía no está implementada como una herramienta formal dentro del quehacer urológico. Básicamente se revisaron los temas, se desmenuzaron y analizaron en detalle las guías clínicas, por lo que la IA todavía no tiene un rol predominante, a diferencia del área de investigación clínica y avances. La inteligencia artificial va a llegar en un momento a las guías clínicas como recomendación para distintas estrategias terapéuticas, diagnósticas, etc. 

–¿Con qué mensaje final se quedó?

–Me traje la experiencia, la responsabilidad de difundir esto. Lamentablemente, es un curso poco conocido en Chile por los residentes, postulé por curioso. No es algo que en mi beca o en la misma sociedad nos hayan dicho: “se abrieron estos concursos, postulen a esto”. Por lo mismo, me planteé el objetivo personal de difundirlo a mis conocidos, de contar mi experiencia; estimular y motivar para que postulen el próximo año. Ojalá que la CAU siga ofreciendo esta beca; y si no, quienes puedan, hagan el esfuerzo de ir por sus medios, o de buscar financiamiento porque lo que ganas no es solo la parte académica y actualizar tus conocimientos. Insisto, lejos la mejor experiencia es compartir con los exponentes, hacer contactos, amigos; colegas que el día mañana pueden sacar el Nobel de Medicina. Como urólogo, mi objetivo es continuar colaborando con la sociedad y la CAU, impulsando y participando en este tipo de actividades y encuentros académicos, ojalá de carácter multinacional. Estas iniciativas permiten la colaboración, la simbiosis y la sinergia colaborativa, beneficios que no solo se traducen en un enriquecimiento para los residentes, sino que también impulsan sus carreras, perfeccionan su formación académica y les permiten afrontar su trabajo con mayor preparación, lo que se traduce en una mejor atención al paciente.