En 2024, el Ministerio de Salud ordenó aumentar la edad pediátrica de los 15 a los 18 años, una medida que se implementará de forma gradual durante los próximos años. Este cambio plantea importantes desafíos para los equipos que se dedican a la urología infantil. “El trabajo conjunto con los urólogos que atienden adultos será fundamental”, advierte el Dr. José Antonio Sepúlveda, presidente de la Filial de Urología Pediátrica de la SCHU.

Filial Urología Pediátrica SCHU

Extensión de la edad pediátrica:

un nuevo desafío para la urología infantil

Dr. José Antonio Sepúlveda, jefe de Cirugía Infantil del Hospital Clínico Magallanes.

En 2024, el Ministerio de Salud ordenó aumentar la edad pediátrica de los 15 a los 18 años, una medida que se implementará de forma gradual durante los próximos años. Este cambio plantea importantes desafíos para los equipos que se dedican a la urología infantil. “El trabajo conjunto con los urólogos que atienden adultos será fundamental”, advierte el Dr. José Antonio Sepúlveda, presidente de la Filial de Urología Pediátrica de la SCHU.

Hasta hace poco, en Chile los pediatras —y, en consecuencia, los urólogos infantiles— atendían a sus pacientes hasta los 15 años. Sin embargo, con la nueva normativa ministerial, esta edad aumentará progresivamente: en 2025 se extenderá hasta los 16 años, en 2026 hasta los 17, y finalmente en 2027 alcanzará los 18 años.

“El principal fundamento de este cambio es que la población chilena está envejeciendo y, al mismo tiempo, están naciendo menos niños. Por lo tanto, los servicios pediátricos deben empezar a asumir algunas patologías propias de la adolescencia. Esta es una tendencia mundial, que Chile adopta algo tardíamente, pero de manera necesaria”, explica el Dr. Sepúlveda, quien además es jefe de Cirugía Infantil del Hospital Clínico Magallanes.

“Los urólogos infantiles tenemos que usar las mismas técnicas que los urólogos de adultos, pero con instrumentos más finos y adaptados. Siempre es importante contar con el apoyo de un colega de adultos, porque tienen experiencia y conocimientos valiosos que compartir”

Dr. José Antonio Sepúlveda,

presidente de la Filial de Urología Pediátrica de la SCHU.

Nuevos retos para la urología pediátrica

El especialista señala que los urólogos infantiles deberán actualizar sus conocimientos frente a patologías propias de la adolescencia, como las relacionadas con la salud sexual y el cáncer testicular.

“El tema de la transición lo venimos conversando hace años. En urología, esta transición debe ser planificada. Desde los 12 o 13 años deberíamos informar al paciente y su familia que, en caso de patologías urológicas crónicas, será necesario continuar el seguimiento en la adultez. Idealmente, podríamos realizar policlínicos conjuntos entre urólogos pediátricos y de adultos durante esta etapa de transición, entre los 13 y los 18 años”, propone.

A juicio del Dr. Sepúlveda, este proceso debe ser una transición suave y acompañada, considerando que el cambio desde un entorno pediátrico —más lúdico y cercano— a uno adulto puede ser difícil para algunos pacientes, y aún más para sus padres.

Barreras y desafíos del cambio

El presidente de la Filial de Urología Pediátrica SCHU identifica varias barreras en la implementación de esta medida.
La primera tiene que ver con el espacio físico y los recursos materiales: los servicios pediátricos cuentan con camas, equipamiento y ambientes especialmente diseñados para niños.
La segunda barrera se relaciona con el recurso humano. “Una enfermera formada en pediatría tiene un enfoque distinto al de una enfermera de adultos. Lo mismo ocurre con los médicos. Todos debemos adaptarnos a este nuevo escenario y aprender a tratar a un paciente completamente diferente”, afirma.

Por eso, el especialista considera esencial que la implementación sea paulatina y planificada. “Los urólogos infantiles sentimos cierta presión con este cambio anual. Para algunos centros será más complejo que para otros. No es fácil: debemos actualizarnos, aprender nuevas patologías, coordinar con los colegas que ven adultos y, sobre todo, trabajar en equipo con ellos”, enfatiza.

La tecnología como aliada

Otro aspecto clave es la incorporación de tecnología e instrumental adecuado. Cada vez se ven más casos de patologías de adultos, como el cálculo renal, que antes eran poco frecuente en pediatría. “Los urólogos infantiles tenemos que usar las mismas técnicas que los urólogos de adultos, pero con instrumentos más finos y adaptados. Siempre es importante contar con el apoyo de un colega de adultos, porque tienen experiencia y conocimientos valiosos que compartir”, señala el Dr. Sepúlveda.

Finalmente, el especialista agradeció a los y las urólogas de adultos por su colaboración constante con los equipos pediátricos. “Este trabajo conjunto es clave para ofrecer la mejor atención posible a nuestros pacientes jóvenes en esta nueva etapa de la medicina pediátrica”.