La ceremonia en que se otorgó la distinción “Maestro Chileno de Urología” -galardón más importante de la urología nacional- al Dr. Octavio Castillo, se convirtió en uno de los momentos más emotivos del Congreso Centenario SCHU. Al recibir su reconocimiento, el homenajeado pronunció un discurso que conmovió profundamente a toda la audiencia. A continuación, presentamos un extracto de sus palabras.
Dr. Octavio Castillo:
Maestro Chileno de Urología
La ceremonia en que se otorgó la distinción “Maestro Chileno de Urología” -galardón más importante de la urología nacional- al Dr. Octavio Castillo, se convirtió en uno de los momentos más emotivos del Congreso Centenario SCHU. Al recibir su reconocimiento, el homenajeado pronunció un discurso que conmovió profundamente a toda la audiencia. A continuación, presentamos un extracto de sus palabras.
¿Te has preguntado alguna vez porque si soy buena persona la vida me trata mal? ¿Quién no se lo ha preguntado alguna vez? Yo me lo he preguntado muchas veces.
Hay un dicho que dice:
La vida da sus batallas más duras a sus mejores guerreros.
La vida siempre golpea, seas buena o mala persona, no tiene nada que ver, así que anda acostumbrándote. Lo hace para que te levantes y para motivarte. La vida en este sentido es injusta, pero hay una buena noticia. Es que, en el dolor, en los golpes, hay un gran aprendizaje y cuando superas esas batallas, esos golpes pasan a ser parte de ti y cuando una situación intenta volver a golpearte del mismo modo, lo esquivas y ya no lo aceptas. Esa es la buena noticia, así que alégrate cada vez que la vida pone una situación difícil delante de ti es porque saldrás de ahí más fuerte.
Hoy no vine a hablar de mí, vine a hablar de Vonchy.
¿Uds. saben lo que es mirar la muerte a los ojos, y no parpadear? Yo la miré dos veces y las dos veces mi esposa estaba a mi lado. Primero su cáncer, quimioterapia, pelo que caía, náuseas que no terminaban. Yo llegaba de la clínica y ella me sonreía desde la cama como si yo fuera el enfermo.
Nunca pidió que la salvara, solo pidió que no le soltara la mano, y no la solté porque ella me enseño que amar es apretar más fuerte cuando todo se deshace.
Después nuestro hijo Francisco. El día que se fue el mundo se apagó, yo no hablaba, no comía, no vivía. Ella tampoco. Pero una noche me tomó la cara con las dos manos y me dijo: “Duele. Pero duele juntos”.
Desde entonces cada mañana es un pacto. NO de palabras. De miradas que dicen Aquí sigo, contigo.
Vonchy, tu no venciste el cáncer, tu venciste el miedo. Tu no trajiste de vuelta a Francisco, tu trajiste de vuelta a su padre. Este premio es de metal, tú eres de acero. Te amo, pero no como en las películas. Te amo como se ama en el infierno con las manos quemadas y sin soltar.
Gracias a todos, pero sobre todo, gracias a ti mi amor.
Han pasado 44 presidentes y muchos directorios. Y esas palabras, escritas hace 100 años, siguen definiendo nuestro propósito: la educación de nuestros jóvenes, acercando el más alto nivel científico mundial al alcance de nuestros urólogos y urólogas.
En esta Sociedad los hombres y mujeres pasan, pero en 100 años de vida el rumbo es el mismo. Cada presidente aporta su visión, su grano de arena, pero sin desviar el objetivo: la búsqueda constante de la excelencia en la Urología Chilena.
(…) Quiero terminar hablándole al directorio del futuro, al presidente del mañana. Seguramente hoy está aquí quizás sea una becada de 1er año en su primer congreso; tal vez un pasante haciendo méritos y soñando con entrar a la beca; un residente de último año que quizás se inspire con algunas de las conferencias y se decida por una subespecialidad, o un joven urólogo, una post becada que tal vez en este congreso se acerque a alguno de nuestros profesores invitados y se consiga un fellowship en el extranjero.
Para ustedes hemos trabajado durante 100 años. Hoy ya no solo existe la Revista; también están el Manual, la Videoteca, las reuniones científicas, los cursos de residentes, los cursos de filiales, las becas para formarse en el extranjero y los convenios con sociedades amigas.
(…) Estoy seguro de que uno de los que está sentado hoy aquí estará en este podio en 25 años más, con esta medalla en el pecho, dando el discurso inaugural de su 1er congreso como presidente. Y tal vez recuerde que, un presidente en el Congreso del Centenario, lo había señalado como parte del futuro.
Claro que para entonces eso ya será historia.
