Pionero en rescatar espermatozoides en los testículos de pacientes con Klinefelter y uno de los primeros en el mundo en rescatar espermatozoides testiculares y utilizarlos para FIV/ICSI, el Dr. Tournaye, Director Científico de Brussels IVF y Profesor de la Vrije Universiteit Brussel (VUB), es un referente mundial en andrología. Durante su visita a Chile, repasó los principales hitos de su carrera y compartió valiosos consejos para las nuevas generaciones de andrólogos y andrólogas.

Filial Andrología

Dr. Herman Tournaye, Director Científico de Brussels IVF y Profesor de la Vrije Universiteit Brussel (VUB):

“Todavía existen muchas incógnitas

en la infertilidad masculina”

Pionero en rescatar espermatozoides en los testículos de pacientes con Klinefelter y uno de los primeros en el mundo en rescatar espermatozoides testiculares y utilizarlos para FIV/ICSI, el Dr. Tournaye, Director Científico de Brussels IVF y Profesor de la Vrije Universiteit Brussel (VUB), es un referente mundial en andrología. Durante su visita a Chile, repasó los principales hitos de su carrera y compartió valiosos consejos para las nuevas generaciones de andrólogos y andrólogas.

Profesor Tournaye, ¿podría contarnos sobre su trayectoria profesional y cómo se interesó en el campo de la Andrología y la Biología Reproductiva?

Déjeme contarle un secreto. Yo soy gineco-obstetra, no urólogo de formación, pero cuando era estudiante de medicina siempre hacía rotaciones en el departamento con Robert Schoysman. Él también era ginecólogo, pero microcirujano, y tenía un gran interés en la infertilidad masculina. Cuando me incorporé al centro en Bruselas, mi nuevo jefe me dijo: “Tú trabajaste con Dr. Schoysman, así que deberías tener interés en la Andrología Reproductiva. Desde ahora te enfocarás en el área masculina dentro de nuestro centro.” Y así fue como empezó todo.

¿Quién cree usted que ha influido más en su desarrollo profesional?

Rob Schoysman, porque fue quien me introdujo en la andrología, y gracias a eso mi carrera se convirtió en Andrología Reproductiva.

Mirando hacia atrás, ¿cuáles considera que han sido los hitos o avances más importantes en su carrera?

Personalmente, creo que la introducción de la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) en nuestro centro fue el gran avance, aunque yo no estaba directamente involucrado en el laboratorio donde Gianpiero Palermo desarrollaba la técnica. Yo estaba intentando usar pentoxifilina para mejorar la fertilización en FIV tradicional, pero yo era el clínico que atendía a los hombres, así que rápidamente terminé involucrado en la aplicación clínica de la ICSI.

Entrevista realizada por Dr. Francisco Osorio Martini, Urólogo – Andrólogo Clínica Alemana de Santiago y Socio Titular SCHU. Fellow de Andrología Brussels IVF/VUB.

Y usted también fue uno de los primeros en utilizar espermatozoides testiculares para realizar ICSI.

En los primeros años hubo una publicación en el Reino Unido sobre el uso de espermatozoides testiculares en hombres con azoospermia obstructiva, post vasectomía. Y yo comencé a hacer lo mismo. Pero a veces uno encuentra un paciente con diagnóstico equivocado y en realidad no es obstructivo. Aun así, encontraba espermatozoides, y desde ese momento empecé a hacerlo de manera intencionada.

Así que, cada hombre que veía con azoospermia y testículos pequeños, le decía: “Intentemos, intentemos”. Y finalmente, la publicación de 1995 —aunque con una serie pequeña— sigue siendo un referente.

Hubo un paciente que vino desde Nueva York y cuando estuvo en Bruselas, justo frente a mí en la consulta, me di cuenta de que tenía síndrome de Klinefelter. Le dije: “Klinefelter… según todos los textos que aprendimos en la escuela de medicina, lo siento, pero no podemos ayudarte”. Y recuerdo que me respondió: “Doctor, no vine desde Nueva York hasta aquí para que me diga eso. Por favor inténtelo.” Y encontré espermatozoides. Su FSH estaba por encima de 100, tenía testículos del tamaño de un maní, y aun así encontré espermatozoides. Nunca lograron un embarazo, pero los espermatozoides eran viables. Y desde ese momento empezamos a intentarlo en todos los casos de Klinefelter, y en algunos funcionó.

Usted también ha sido fundamental en el avance de las técnicas de reproducción asistida para la infertilidad masculina. ¿Cuál de estas innovaciones es la que más orgullo le genera?

Probablemente la criopreservación testicular prepuberal. En cierto momento recibí luz verde del comité ético para comenzar a almacenar tejido testicular de niños, especialmente en aquellos casos en los que la quimioterapia iba a ser esterilizante. Era realmente un escenario blanco o negro.

Y ahora, en diciembre de 2024, realizamos el primer injerto de ese tejido en uno de los pacientes que había almacenado su tejido cuando era niño —creo que de ocho años—.
Se preservó el tejido testicular, y ahora estamos esperando los resultados.

Durante muchos años usted ha sido el jefe de uno de los centros de medicina reproductiva más grandes del mundo. ¿Cómo integra su centro la atención clínica con la investigación de laboratorio y la docencia en la práctica diaria?

Básicamente somos parte de una universidad, lo que significa que hay una Facultad de Medicina justo al lado. Y en cuanto a investigación, trabajamos muy estrechamente con todo el grupo científico. Tienen una unidad de espermatogénesis, una unidad de ovario, distintos departamentos. Y siempre trabajamos en binomio: un jefe clínico en contacto directo con el jefe del laboratorio. Por ejemplo, en mi caso —andrología reproductiva, criopreservación prepuberal, el trabajo en Klinefelter— eran también áreas principales de investigación en la universidad.

“Es fundamental trabajar en equipo, porque al fin y al cabo la infertilidad involucra tanto al hombre como a la mujer”

Dr. Herman Tournaye,

Director Científico de Brussels IVF y Profesor de la Vrije Universiteit Brussel (VUB)

En los últimos 20 o 25 años, muchos residentes chilenos han pasado por su centro. ¿Qué opina sobre el nivel de la medicina reproductiva en Chile?

Siempre estuvimos muy felices de recibir colegas chilenos, porque todos estos médicos chilenos están muy bien formados, son de alto nivel, alta calidad. Siempre son bienvenidos en Bruselas. El nivel de lo que se puede hacer aquí en Chile en medicina reproductiva también es muy alto.

¿Qué tan importante es para usted el enfoque multidisciplinario?

Creo que en medicina reproductiva es fundamental; realmente es la clave del éxito.
A veces los pacientes me preguntan: “Doctor, ¿usted hará la punción ovárica? ¿Usted hará la biopsia testicular?”. Y yo les digo: “No, lo siento, solo puedo ser bueno en una cosa”. Es un trabajo en equipo. Y como jefe de departamento, la idea es tener a la mejor persona en cada etapa del tratamiento. Necesitas un equipo para sacar lo mejor de cada uno.

En el Congreso de SCHU usted nos dio una charla muy interesante sobre el panorama de la infertilidad masculina en 2025. ¿Qué nos puede contar sobre los puntos clave de esa presentación?

Que aún existen muchas lagunas en nuestro conocimiento. Por ejemplo, la prevalencia de la infertilidad masculina: nadie lo sabe realmente.
Todos citan trabajos de los años 80 y 90, pero mientras tanto, quizás debido a factores ambientales, puede haber un descenso en la calidad espermática, por lo que uno esperaría que la infertilidad masculina fuera más prevalente de lo que dicen los estudios de hace 40 años.

Por otro lado, ¿realmente existe un descenso? Gran signo de interrogación también. Es muy controvertido si realmente hay un descenso.
Y en cuanto a los tratamientos, me temo que lo único que ha ocurrido hasta ahora ha sido la FIV y la ICSI.
Existen muchos tipos de tratamientos, y quizás algunos se desarrollen en el futuro.
Pero, como se ve, los pacientes mismos envejecen y realmente buscan un tratamiento muy rápido. Pero a veces los tratamientos pueden tardar años antes de mostrar realmente resultados.

¿Qué puntos clave nos puede contar sobre su charla acerca del síndrome de Klinefelter?

Tuve la suerte de ser el primero en encontrar espermatozoides en los testículos de pacientes con Klinefelter. Y luego, también allí, comenzamos en Bruselas a almacenar tejido prepuberal, porque los pacientes con Klinefelter pierden sus células madre al entrar en la pubertad. La idea era: quizá podamos salvarlas, congelarlas, preservarlas y más adelante trasplantarlas. Ahora bien, el transplante probablemente no sea la mejor opción debido a la esclerosis y la fibrosis. Pero en los últimos años, hay un investigador proveniente de Irán; él fue formado allí, trabajamos juntos cuando estaba en Ámsterdam, y ahora se encuentra en Estados Unidos. Él está cultivando las células madre de pacientes con Klinefelter. Y aunque en este momento no hay otros que puedan hacer lo mismo, él afirma y ha publicado que, con el tiempo, en el cultivo in vitro de células madre 47XXY, aumenta la proporción de células que portan solo X o solo Y. Es decir, cometen errores en la mitosis de manera beneficiosa. Así que, quizá eventualmente se pueda producir espermatozoides in vitro a partir de estas células madre, que, de alguna manera, realicen una corrección genética in vitro. Tal vez eso sea posible. Entonces se podría argumentar que, desde la infancia, tal vez deberíamos recolectar estas células madre, preservarlas y almacenarlas para futuros cultivos in vitro, pero eso sigue siendo una gran incógnita.

¿Qué consejo daría a los jóvenes urólogos o andrólogos que comienzan su carrera en medicina reproductiva?

Creo que deben ser abiertos con sus pacientes. Si un paciente tiene una buena idea, síganla, tal como lo hice yo con la historia del síndrome de Klinefelter.

Desde su perspectiva, ¿qué habilidades o mentalidad deberían desarrollar los próximos especialistas para tratar la infertilidad masculina?

Creo que todos tienen sus propias habilidades, pero es fundamental trabajar en equipo, porque en medicina reproductiva, al fin y al cabo, la infertilidad  involucra tanto al hombre como a la mujer.
Por lo tanto, como ginecólogo, debes estar al tanto de lo que sucede en el hombre, y viceversa. Así que creo que las habilidades que deberían desarrollar los urólogos incluyen también tratar de comprender lo que ocurre con la pareja femenina: conocer todo sobre la reserva ovárica, el impacto de la edad, porque hay una interrelación tan grande que no se pueden enfocar solo en uno de los dos miembros de la pareja.