La ceremonia en que se otorgó la distinción “Maestro Chileno de Urología” -galardón más importante de la urología nacional- al Dr. Octavio Castillo, se convirtió en uno de los momentos más emotivos del Congreso Centenario SCHU. Al recibir su reconocimiento, el homenajeado pronunció un discurso que conmovió profundamente a toda la audiencia. A continuación, presentamos un extracto de sus palabras.
Dr. Ricardo Susaeta, Maestro Chileno de Urología
Dr. Ricardo Susaeta Sáenz de San Pedro: el legado de un formador de generaciones
Pionero de la cirugía endoscópica en Chile, formador de decenas de urólogos y referente humano para varias generaciones, dejó una huella profunda en la urología nacional y en la formación médica del país.

Dr. Ricardo Susaeta, hijo.
En febrero de este año, la urología chilena despidió a uno de sus grandes referentes: el Dr. Ricardo Susaeta Sáenz de San Pedro. No solo destacó por sus aportes clínicos y académicos, sino también por una forma de ejercer la medicina marcada por la excelencia, la ética y la generosidad. Su legado permanece vivo en las generaciones de urólogos que formó durante décadas y en el profundo reconocimiento de colegas, alumnos y pacientes.
Hijo de inmigrantes españoles, nació y creció en un fundo en La Reina donde su padre administraba una lechería, en una época en que gran parte del sector aún era rural. La muerte temprana de su padre, cuando él tenía solo 13 años, marcó profundamente su historia personal. “Eso significó un cambio de vida importante. Pasó del Instituto Inglés al Manuel de Salas por un tema económico”, recuerda su hijo, también urólogo, Dr. Ricardo Susaeta Cantín.
Ese cambio abrió nuevas oportunidades. Destacó como basquetbolista —deporte que lo llevó a representar a Concepción, posteriormente en su época universitaria— y, tras no alcanzar inicialmente el puntaje necesario para estudiar medicina, decidió viajar becado a Estados Unidos para cursar nuevamente el último año escolar en Pennsylvania. Allí trabajó como jardinero y mozo mientras estudiaba. A su regreso a Chile ingresó a Medicina en la Universidad de Concepción y posteriormente finalizó su formación en el Hospital San Juan de Dios.
Fue precisamente en ese hospital donde comenzó una historia personal y profesional inseparable de la urología chilena. Allí conoció a Kira Cantín Bozzo, hija del profesor Dr. Félix Cantín Castillo, entonces jefe de Urología del Hospital San Juan de Dios, con quien formó una familia y compartió toda su vida profesional
Formación internacional y regreso a Chile
Tras desempeñarse como médico general de zona en Quintero y comenzar también su carrera como médico de la Fuerza Aérea de Chile, realizó su beca de urología en el Hospital San Juan de Dios. Posteriormente viajó a Estados Unidos para perfeccionarse en el Jackson Memorial Hospital de Miami, bajo la tutela del Dr. Víctor Politano.
“Mi padre pudo quedarse a vivir en Estados Unidos, pero decidió volver a Chile porque quería que sus hijos fueran chilenos y, además, traer al país todo lo que había aprendido”, relata el Dr. Susaeta Cantín.
Ese regreso marcaría un punto de inflexión para la especialidad en Chile. A su retorno, se convirtió en uno de los pioneros de la cirugía endoscópica de próstata en el país e impulsó la implementación de esta tecnología en el Hospital San Juan de Dios, institución donde posteriormente ejerció como jefe de servicio durante más de tres décadas.
Además, fue uno de los primeros urólogos en formar el Departamento de Urología de Clínica Las Condes, donde también desarrolló una extensa trayectoria clínica.

Dr. Ricardo Susaeta Sáenz de San Pedro, en compañía de su familia.
Maestro de generaciones
Para quienes trabajaron con él, su mayor legado fue la formación de personas. “Fue formador de muchas generaciones de urólogos. Muchos no solo lo consideraban un maestro, sino también una figura paterna”, señala su hijo.
Su influencia trascendía el ámbito técnico. Era reconocido por su exigencia académica, pero también por una profunda preocupación humana y ética hacia sus alumnos y pacientes. “Insistía mucho en mantener la dignidad de las personas y de la profesión médica.
Y algo muy poco frecuente: dejaba que quienes trabajaban con él crecieran, se desarrollaran e incluso lo superaran”, recuerda.
Su compromiso con la docencia fue igualmente excepcional. Fue profesor titular de la Universidad de Chile y en cinco oportunidades fue elegido mejor docente de la carrera de medicina de la sede Occidente. Para él, enseñar era una vocación tan importante como operar.
“Muchos siguieron estudiando medicina gracias a mi papá. No solo enseñaba urología; hablaba de la vida, de cómo querían vivir, qué tipo de médico querían ser”, comenta el Dr. Susaeta Cantín.
La ética como sello profesional
Ese vínculo con la formación médica alcanzó uno de sus momentos más significativos cuando el auditorio donde realizó clases durante años en el Hospital San Juan de Dios pasó a llevar su nombre. “Mi papá se emocionaba profundamente con eso. Se encontraba solo en el auditorio y se ponía a llorar. Creo que el reconocimiento de sus alumnos fue lo que más lo llenó”, relata.
Su hijo también destaca una decisión que reflejaba el rigor ético con que entendía la medicina. A los 70 años, y todavía plenamente vigente quirúrgicamente, decidió retirarse voluntariamente de la cirugía.
“Terminó una prostatectomía radical y nos dijo: ‘Esta es la última vez que opero con ustedes’. Operaba perfecto, pero no quería correr el riesgo de que alguien tuviera que decirle cuándo dejar de hacerlo o poner en riesgo a un paciente”, recuerda.
Hasta el final de su carrera mantuvo intactos los valores que marcaron su vida profesional: estudio permanente, honestidad, disciplina y generosidad. También una profunda humildad para compartir no solo sus éxitos, sino también sus errores.
“En muchas reuniones de morbi-mortalidad partía mostrando primero sus propios errores para que los demás se sintieran cómodos haciendo lo mismo. Dejaba de lado el ego para que otros aprendieran”, señala su hijo.
Hoy, su legado permanece en los numerosos especialistas que formó y en una manera de entender la medicina centrada en la excelencia técnica, pero también en lo humano.
“Generoso, honesto, exigente, ético y profundamente digno”, resume el Dr. Ricardo Susaeta Cantín al definir a su padre. “Y pese a que fue un profesional muy ocupado, nunca nos dejó de lado como hijos. Nunca sentimos que nos hiciera falta nuestro padre, como suele ocurrir con muchos médicos”, finaliza.