La ceremonia en que se otorgó la distinción “Maestro Chileno de Urología” -galardón más importante de la urología nacional- al Dr. Octavio Castillo, se convirtió en uno de los momentos más emotivos del Congreso Centenario SCHU. Al recibir su reconocimiento, el homenajeado pronunció un discurso que conmovió profundamente a toda la audiencia. A continuación, presentamos un extracto de sus palabras.
Dr. André Cavalcanti, presidente electo GURS.
“En América Latina necesitamos entrenar en urología reconstructiva”
Fue uno de los pioneros de la uretroplastía moderna. Observa el futuro con optimismo y cree que la medicina regenerativa tendrá un rol clave en la evolución de esta cirugía. Advierte que en América Latina aún faltan centros de entrenamiento especializados, aunque destaca a Chile como un referente regional en formación. Sobre estos y otros temas conversó durante su visita en el Curso Anual de Urología de SCHU.

El urólogo brasileño Dr. André Cavalcanti, quien hoy es el President-Elect de la Society of Genitourinary Reconstructive Surgeons (GURS), comenzó a realizar uretroplastías en 1998, justo después de finalizar su formación en urología. Recuerda que, en aquella época, la mayoría de los urólogos trataba las estenosis uretrales mediante dilataciones o procedimientos endoscópicos, independientemente del tipo de lesión. Solo unos pocos centros realizaban uretroplastías como primera opción terapéutica. Ese fue el inicio de una transformación que llevó a esta técnica a convertirse en el tratamiento de referencia para la estenosis uretral.
¿Cuáles fueron los principales hitos en el desarrollo de la uretroplastía?
A medida que la técnica evolucionó, comenzamos a observar que los resultados de los tratamientos endoscópicos no eran tan buenos como pensábamos. Uno de los grandes hitos fue el desarrollo de los injertos de mucosa bucal.
En un comienzo utilizábamos principalmente uretroplastías anastomóticas y, en algunos casos, colgajos de piel. Eran cirugías muy elegantes y atractivas desde el punto de vista técnico, pero podían presentar complicaciones como fístulas, fallas, infecciones y otros problemas.
¿Cómo evolucionó el uso de injertos?
Aprendimos del Dr. McAninch el uso del injerto ventral; posteriormente, el Dr. Barbagli desarrolló el concepto del injerto dorsal; luego el Dr. Kulkarni introdujo el abordaje dorsal unilateral y amplió el uso de injertos para la uretra peneana. Para mí, todo esto representó una verdadera revolución en el manejo de la estenosis uretral.
Después de los injertos, ¿qué otro avance marcó la cirugía reconstructiva uretral?
El concepto de cirugía preservadora de tejidos y de preservación vascular. Hoy sabemos que, al seccionar la uretra para realizar una uretroplastía anastomótica, algunos pacientes pueden desarrollar disfunción eréctil, alteraciones en la sensibilidad del glande o sensación de “glande frío”. Por eso, actualmente buscamos técnicas que preserven al máximo la vascularización y la anatomía.
¿Qué limitaciones comenzaron a observar en la uretroplastía?
Durante mucho tiempo pensamos que la uretroplastía era la solución ideal para todos los casos, pero no estábamos considerando otros aspectos importantes, como la función sexual y los resultados estéticos.
A partir de eso, retomamos algunos conceptos de los procedimientos endoscópicos, incorporando nuevas tecnologías como la terapia con células pro-angiogénicas (PACs) y los balones dilatadores con agentes antifibróticos. Para mí, eso representa otra revolución.
Hoy estamos incorporando más tecnología a la uretroplastía, tanto con balones como con cirugía robótica. La reconstrucción uretral endoscópica es, sin duda, parte del futuro.
¿Qué otras innovaciones observa en el campo de la urología reconstructiva?
Estamos observando y esperando resultados más sólidos. Yo comencé a realizar uretroplastías en 1998 y, apenas un año después, Anthony Atala publicó los primeros estudios sobre ingeniería tisular y medicina regenerativa aplicada a la uretra. Sin embargo, todavía no contamos con estudios clínicos suficientemente robustos que permitan incorporar los avances en nuestros pacientes.
Aun así, tengo esperanza. Creo que estamos avanzando en medicina regenerativa y que la terapia con células PACs puede convertirse en una herramienta importante. Buscamos procedimientos antifibróticos que complementen nuestras técnicas tradicionales de uretroplastía.
Todavía queda mucho por desarrollar y mejorar. La curva de aprendizaje de la uretroplastía —y de la urología reconstructiva en general— nunca termina.
¿Cuáles son los principales desafíos de América Latina en urología reconstructiva?
En América Latina todavía tenemos un gran desafío: la formación. Necesitamos crear nuevos centros y entrenar profesionales que luego puedan transmitir su experiencia a otros urólogos interesados en la reconstrucción uretral.
Y Chile tiene un rol muy importante en eso. Aquí existen múltiples centros y profesionales —como usted, Laura Velarde, Reynaldo Gómez y muchos otros— que están realmente abiertos a enseñar. Eso es precisamente lo que necesitamos en nuestra región.