La ceremonia en que se otorgó la distinción “Maestro Chileno de Urología” -galardón más importante de la urología nacional- al Dr. Octavio Castillo, se convirtió en uno de los momentos más emotivos del Congreso Centenario SCHU. Al recibir su reconocimiento, el homenajeado pronunció un discurso que conmovió profundamente a toda la audiencia. A continuación, presentamos un extracto de sus palabras.
Más allá del pabellón
Amor, familia y vocación: la historia de la Dra. Paz Bustamante y el Dr. Esteban Acuña
Llevan más de 30 años juntos, desde que se conocieron como estudiantes de Medicina en la Universidad de Santiago de Chile (USACH). Hace casi dos décadas decidieron dejar Santiago para buscar una mejor calidad de vida familiar y se radicaron en Ovalle, donde se han convertido en una dupla profesional clave para la zona, especialmente en la resolución de casos complejos de urología infantil.
La historia de la Dra. Paz Bustamante y el Dr. Esteban Acuña es una de esas historias de amor que comienzan en la juventud y logran mantenerse fuertes con el paso de los años. Se conocieron en 1994, cuando ambos cursaban el primer año de Medicina en la Universidad de Santiago de Chile (USACH), y comenzaron a pololear. Casi nueve años más tarde, mientras ambos cursaban el tercer año de sus respectivas especialidades, contrajeron matrimonio.
Luego llegaron sus tres hijos: Sofía (18), Miguel (16) y Antonia (14), quienes completaron una familia que, al igual que sus padres, se ha caracterizado por el espíritu aventurero y las ganas de conocer nuevos lugares.
“Para mí han sido puras cosas buenas, porque en verdad yo nunca estudié mucho en el colegio, me iba bien, pero la universidad es otra cosa, había que estudiar. Pachi siempre me motivaba y eso a mí me encantaba”, recuerda el Dr. Acuña. La Dra. Bustamante explica que, aunque ambos compartieron los primeros años de formación, sus caminos profesionales posteriormente tomaron rumbos diferentes.
“Nosotros estudiamos juntos los siete años de carrera de Medicina y luego seguimos caminos diferentes. Esteban hizo la especialidad de urología y yo hice la especialidad de cirugía infantil. Y luego, a través de la cirugía infantil, llegué a la urología infantil. Hemos seguido carreras paralelas, juntos, pero en forma paralela”, cuenta.
Una nueva vida en Ovalle
La búsqueda de una mejor calidad de vida y la posibilidad de ofrecerles una crianza más presente a sus hijos siempre fue parte de sus planes. La Dra. Bustamante es oriunda de Punta Arenas y, durante un tiempo, incluso pensaron en radicarse en el extremo sur del país. Sin embargo, el destino los llevó hacia el norte.
Mientras el Dr. Acuña terminaba su especialidad, la Dra. Bustamante ya trabajaba en el Hospital Exequiel González Cortés, vinculada al área de urología infantil. Fue entonces cuando surgió la posibilidad de trasladarse a Vallenar.
“Esteban estaba terminando su especialidad, yo ya estaba en el Hospital Exequiel González Cortés trabajando en la parte de urología infantil y se dio la posibilidad de irnos a Vallenar. En esa ciudad estuvimos dos años y fracción y nos ofrecieron cambiarnos a Ovalle porque el cirujano infantil que había allá había fallecido repentinamente. Yo dije: “Bueno, me podría cambiar, pero voy con yapa, voy con un urólogo’. Y eso fue, al final, lo mejor de todo”, recuerda entre risas la Dra. Bustamante.
El cambio significó mucho más que una decisión profesional. Para ambos, Ovalle representó la posibilidad de construir esa vida familiar que siempre habían soñado.
“La calidad de vida es absolutamente diferente en comparación con Santiago. Tiene sus pros y sus contras, absolutamente. Los contras van más de la mano del lado profesional, porque finalmente todo es un poco más difícil y terminamos siendo pioneros en muchas cosas. Pero lo que hemos ganado desde el punto de vista de pareja, matrimonio y familia es impagable”, asegura.
Las características de la vida en Ovalle también les permitieron disfrutar de momentos cotidianos que, en Santiago, habrían sido mucho más difíciles de conseguir. Uno de ellos era algo tan sencillo como almorzar juntos todos los días.
“Cuando los niños eran más pequeños, iban al colegio y almorzaban en la casa todos los días. Entonces eso nos permitió almorzar juntos prácticamente siempre, a menos que alguno de los dos tuviera alguna cirugía, pero eran cosas bien eventuales”, cuenta la Dra. Bustamante.
En esta aventura familiar también han sido fundamentales las redes de apoyo. Ambos destacan especialmente el respaldo de los padres de la Dra. Bustamente y de Rosa, quien los acompaña en las labores domésticas desde que llegaron a Ovalle, hace casi dos décadas.
“La verdad es que nosotros hemos sido afortunados. En Ovalle todavía se conservan estas tradiciones más de campo. Todas las semanas llegamos con regalos: torta, fruta, verdura. A Esteban le han regalado hasta corderos, cuadros, chocolates. La gente, con lo que tiene, agradece con todo el cariño. Eso no tiene precio. Eso es muy lindo”, señala la Dra. Bustamante.

Si hay algo que caracteriza a los Acuña-Bustamante es su espíritu aventurero.
Siempre tienen las maletas listas para emprender un nuevo viaje y salir a recorrer el mundo.
Una familia patiperra
Una familia patiperra Si hay algo que caracteriza a los Acuña-Bustamante es su gusto por viajar. Una pasión que, naturalmente, también han transmitido a sus hijos.
“Somos bien patiperros y nuestros hijos son súper todoterreno. Así que cuando podemos armar maletas, nos vamos”, comenta la Dra. Bustamante.
Las oportunidades profesionales también les han permitido vivir experiencias fuera de Chile. En 2011, gracias a una beca que obtuvo el Dr. Acuña, viajaron a Zaragoza, España, donde permanecieron durante tres meses. Posteriormente, en 2017, regresaron al país europeo, esta vez para instalarse durante seis meses en Madrid.
“La Pachi logró una estadía en la capital española y yo también conseguí una rotación. Y ahora yo creo que estamos buscando… ¿dónde?”, dice entre risas el Dr. Acuña, dejando claro que, si aparece una nueva oportunidad para hacer las maletas, probablemente no lo pensarán demasiado.
Una dupla en pabellón Su dinámica profesional ha evolucionado con los años. Durante su etapa en Vallenar trabajaban muy estrechamente, principalmente porque se trataba de un hospital pequeño y era necesario apoyarse mutuamente.
En Ovalle, la llegada de nuevos especialistas modificó un poco esa dinámica cotidiana. Sin embargo, la experiencia y complementariedad de ambos se ha transformado en una gran fortaleza, especialmente frente a casos complejos de urología infantil.
La Dra. Bustamante reconoce que suele recurrir a su marido cuando enfrenta procedimientos de mayor complejidad, especialmente en cirugía endourológica. “En general ha sido una muy buena experiencia. A veces nos agarramos de las mechas, pero ha sido muy provechoso porque hemos podido resolver pacientes que jamás hubiesen podido ser resueltos fuera de Santiago si no hubiese sido porque contaba con la ayuda de él de manera permanente, sobre todo en los casos endourológicos”, comenta. Para el Dr. Acuña, esta colaboración también ha sido una experiencia enriquecedora.
“Si no estuviese la Pachi en casos de pacientes infantiles, yo no me meto a hacer nada. Por más que conozco toda la parte técnica endourológica y me considero un experto, no lo haría. Hemos hecho casos de cirugía percutánea a un niñito de 20 meses.
Entonces, esa transición a un mundo infantil es muy importante. Sin duda que ha sido un complemento muy bueno”, explica.
La dupla del norte para los casos de litiasis infantil
En su práctica clínica la Dra. Bustamante se enfrenta a numerosos casos de litiasis infantil. Según explica, uno de los factores que puede influir en esta realidad son las características del agua de la zona.
Contar con el equipamiento adecuado y con la experiencia complementaria de ambos especialistas les ha permitido resolver en Ovalle casos complejos de pacientes pediátricos provenientes de la Tercera y Cuarta Región.
El impacto para las familias es significativo: muchos niños pueden acceder a tratamientos especializados sin tener que trasladarse hasta Santiago, con todo lo que implica para sus padres y para la dinámica familiar.
Ambos coinciden en que la complementariedad que han construido en el pabellón constituye una de sus principales fortalezas y que, además de permitirles resolver casos complejos, es algo que los pacientes y sus familias valoran profundamente.
Las fortalezas de compartir una profesión
Compartir la vida, la familia y además una profesión tan exigente como la urología tiene sus desafíos, pero también numerosas ventajas.
Para ambos, una de las principales es la posibilidad de comprender fácilmente al otro.
“Nos entendemos rápidamente, porque sabemos de lo que estamos hablando”, explica la Dra. Bustamante.
El Dr. Acuña destaca, además, que esta cercanía profesional les ha permitido acompañarse en una de las áreas que consideran especialmente relevantes: la transición de los pacientes pediátricos hacia la atención de adultos.
“Ha sido muy bueno por el tema de los pacientes. Todo este cambio que se está haciendo respecto de hasta qué edad van a llegar los pacientes infantiles y hasta qué edad los tomamos nosotros los urólogos adultos, porque a veces el paciente que salta por edad queda abandonado. Si yo me veo medio afligido con algún tema que todavía corresponde a un paciente urológico infantil, aunque ya tenga una edad adulta, revisamos el caso con la Pachi o ella me hace alguna actualización para poder seguir llevándolo mejor. Hacemos esa transición que realmente en Chile prácticamente no existe, o no existía. Ahora está un poquito más avanzado.
“Lo más importante es quererse, hablarse, no guardarse las cosas, no dormirse enojados.
La comunicación es lo más importante. Eso es lo que hemos tratado de hacer. Hemos tenido muchos momentos buenos y también momentos no muy buenos, pero es cuando ha faltado la comunicación.
Cuando hemos tenido conflictos, volvemos a conversar, volvemos a encontrarnos. Nunca se olviden de qué los unió, de qué historia tienen como pareja”, aconseja.
La Dra. Bustamante coincide y agrega otro concepto que, para ellos, ha sido esencial: ser compañeros. “Tratar de siempre ser partners. Creo que finalmente eso es lo que puede llegar a mantener relaciones exitosas y felices. Ser compañeros, ser cómplices, disfrutar las cosas sencillas juntos y la comunicación, efectivamente, yo creo que es un pilar fundamental”.
Una receta que han ido construyendo con los años y que combina amor, complicidad, familia, vocación y una profunda pasión por la urología. Una historia que comenzó en una sala de clases de Medicina y que, más de tres décadas después, continúa desarrollándose entre el hogar, el pabellón y los pacientes que ambos han decidido cuidar juntos.