La ceremonia en que se otorgó la distinción “Maestro Chileno de Urología” -galardón más importante de la urología nacional- al Dr. Octavio Castillo, se convirtió en uno de los momentos más emotivos del Congreso Centenario SCHU. Al recibir su reconocimiento, el homenajeado pronunció un discurso que conmovió profundamente a toda la audiencia. A continuación, presentamos un extracto de sus palabras.

Filial de Residentes SCHU

Formación en urología: ¿Cómo lograr una mayor integración entre Santiago y regiones?

La formación de especialistas en urología se realiza en distintos puntos del país. Si bien la mayoría de los centros se concentra en la Región Metropolitana, los programas fuera de Santiago contribuyen a descentralizar la formación y a generar nuevas oportunidades para los residentes.

En este escenario, la disponibilidad de tecnología, el acceso a subespecialidades y las oportunidades de perfeccionamiento constituyen algunos de los desafíos para avanzar hacia una formación más homogénea a nivel nacional. Desde su experiencia como becado en un hospital de regiones, el Dr. Sebastián Gárate, residente de la Universidad Austral de Chile y vicepresidente de la Filial de Residentes de SCHU, analiza esta realidad y plantea algunas de las áreas en las que considera necesario seguir avanzando.

¿Cuáles son los centros de formación en urología fuera de la Región Metropolitana?

Actualmente existen cinco centros de formación fuera de Santiago: la Universidad Católica del Norte, la Universidad de Valparaíso, la Universidad de Concepción, la Universidad de La Frontera y la Universidad Austral. Su presencia permite formar especialistas en distintas zonas del país y contribuir a una mayor descentralización de la urología.

Considerando que la mayoría de los centros de formación se concentra en la Región Metropolitana, estos programas también cumplen un rol relevante en la formación de urólogos que posteriormente pueden desarrollar su actividad profesional en regiones.

¿Existen diferencias entre los programas de formación?

Los programas presentan diferencias tanto en su duración como en su estructura. La mayoría tiene una duración aproximada de cuatro años, mientras que otros se extienden por tres. También existen diferencias en la organización de las rotaciones y en el tiempo destinado a áreas como cirugía general y las distintas subespecialidades de la urología.

Esta diversidad responde, en parte, a las características y fortalezas particulares de cada centro. Sin embargo, uno de los desafíos es avanzar hacia una mayor homogeneización de la formación, de manera que todos los residentes puedan acceder a una base formativa sólida y a oportunidades similares de desarrollo.

¿Qué desafíos enfrentan los centros de formación en regiones?

Uno de los principales desafíos es el acceso a las distintas subespecialidades y a tecnologías que actualmente forman parte del desarrollo de la urología, como la cirugía robótica y el láser. La distribución de recursos no es homogénea entre los distintos centros, aunque esta situación ha ido cambiando progresivamente.

Un ejemplo de este proceso es el Hospital de Valdivia, vinculado a la Universidad Austral, que contará próximamente con un sistema robótico para el desarrollo de este tipo de cirugía, constituyéndose en el primer hospital de regiones en incorporar esta tecnología.

¿Qué elementos debería considerar una formación de calidad en urología?

Una formación de calidad debe entregar, en primer lugar, una sólida base en urología general y, al mismo tiempo, permitir que los residentes conozcan las distintas áreas de subespecialización. El objetivo es que todos puedan acceder a las herramientas necesarias para desarrollar sus conocimientos y adquirir las mejores competencias técnicas.

Si bien actualmente existen diferencias entre los centros en cuanto al desarrollo de determinadas áreas, el desafío es que estas oportunidades puedan ampliarse progresivamente y estar disponibles para todos los residentes, independientemente del lugar donde realicen su formación.

¿Qué rol cumple la Sociedad Chilena de Urología en este proceso?

La SCHU ha contribuido a fortalecer la formación mediante cursos y actividades dirigidas tanto a residentes como a urólogos en distintas áreas de la especialidad. Entre estas iniciativas se encuentran el curso anual dirigido a residentes y actividades académicas desarrolladas en modalidad online, que permiten ampliar el acceso a contenidos y favorecer una formación más integrada.

También resulta relevante generar oportunidades para que los residentes de regiones puedan participar presencialmente en congresos y cursos, mediante cupos destinados específicamente a los becados, además de apoyo para su asistencia. Esto permitiría avanzar en una educación que no esté concentrada únicamente en Santiago.

¿Cuáles deberían ser las prioridades para seguir fortaleciendo la formación de los residentes?

El desafío es continuar con el proceso de descentralización que se ha desarrollado durante los últimos años, fortaleciendo el acceso de los residentes de regiones a cursos, actividades de perfeccionamiento y nuevas tecnologías.

También sería importante aumentar la realización de actividades académicas en distintas ciudades del país. Si bien el Congreso de la SCHU se ha trasladado en distintas oportunidades fuera de Santiago, todavía existe espacio para desarrollar más cursos y actividades en regiones.
Desde la perspectiva de los residentes, esto permitiría visibilizar que la urología no se desarrolla únicamente en la Región Metropolitana, sino que también existe en regiones una práctica urológica de excelencia, con profesionales, centros de formación y un desarrollo tecnológico que continúa avanzando.